- Versión íntegra de más de cuatro horas de 'Kill Bill', tal y como fue concebida originalmente, con una secuencia de anime inédita. La Novia (Uma Thurman) es dada por muerta después de que su antiguo jefe y amante, Bill, le tienda una emboscada en el ensayo de su boda, le dispara en la cabeza y le roba a su hijo nonato. Para vengarse, primero debe dar caza a los cuatro miembros restantes del escuadrón de asesinos Víbora Mortal antes de enfrentarse al propio Bill.
En el festival de cine de Cannes de 2006, Quentin Tarantino proyectó un montaje conjunto de Kill Bill: Volumen 1 y Volumen 2, quizás el díptico más reconocible del nuevo milenio. La épica fue originalmente separada en dos partes al ser estrenada, una en 2003 y otra en 2004, como decisión de la Weinstein Company y su dirigente, el amigo del alma del director: Harvey Weinstein. Las preocupaciones sobre el éxito económico de un spaghetti western contemporáneo de artes marciales de más de cuatro horas de duración marcaron completamente el legado de Kill Bill en el imaginario colectivo. Esta versión, The Whole Bloody Affair, estuvo limitada a murmullos de aire mítico y proyecciones ocasionales en el New Beverly Cinema de Los Ángeles, propiedad del mismo Tarantino, y a la ya mencionada proyección en Cannes. El corte misterioso que muestra a color la secuencia final del primer volumen e incluye una extensa secuencia de anime. Este mes de abril de 2026, es la primera vez que toca el circuito de salas de cine comerciales de una manera extensa, tanto en una nueva restauración 4K como en formatos de 35mm y 70mm. Yo, personalmente, he tenido la suerte de ver una bellísima copia en 70mm en la nueva sala del mk2 Cine Paz de Madrid, la única sala de la capital que tiene disponible esta proyección en película.
Al no ser montada en fotoquímico como Pulp Fiction o, por poner un ejemplo más nuevo, la mayor parte de Oppenheimer, la experiencia en película no es tan radicalmente distinta en términos de pura calidad. Si somos literales y aplicamos terminología digital al celuloide, esta cinta es un 2K, y en otra sala distinta la podrías encontrar en 4K. Sin embargo, lo importante son los detalles. La textura y cómo respira, lo vívidos que son los colores y, como mención especial, lo espectacular que es el sonido. Los golpes de unas espadas, los gritos de dolor, los chorreos de sangre de cabezas cortadas, los disparos retumbantes que sientes en los huesos, los silbidos en pasillos de hospitales, los siseos de una serpiente letal, los puños que golpean de manera inexperta tablas de madera y, por encima de todo, la banda sonora de SZA que, a estas alturas, forma un dúo con Kill Bill más icónico que los cereales con la leche. Siempre es fascinante volver al pasado y ver con ojos modernos películas que más tarde se convertirían en sinónimas de cultura popular, pero lo es doblemente cuando hablas sobre una cinta como esta, un brillante homenaje de iguales partes al cine de explotación norteamericano, al western europeo, al cine de artes marciales y al cine de chanbara japonés. El legado de Kill Bill ha reemplazado para muchas personas a las mismas cintas que la inspiraron.
El maximalismo es la orden del día; la violencia es extrema, cada golpe a cada personaje es acompañado por el sonido más exagerado de carne contra carne, y la emotividad amenaza con volar el techo de la sala en varios momentos. A Tarantino le encanta jugar con género y con cómo contar una historia, él comprueba cuánto puede estirar el chicle de lo creíble de una situación, exprimir el entretenimiento que puede, sobrecargar la tensión hasta que sale el chispazo y se cortocircuita de la manera más excesiva. A lo mejor sonaría que estoy describiendo a un cineasta más bien pobre en su técnica, pero estoy hablando del hombre que hace funcionar estas mismas ideas y estructuras varias veces por nuevo guion que escribe y, por ende, nuevo monumento de cultura popular crea a través de la pura fuerza de su estética y personajes. Hace que parezca tan fácil que quizás arruinó a cierto sector de directores (no es por nada, pero en su totalidad masculinos) imitadores de su estilo, aunque eso es más culpa de la maquinaria capitalista por la que se rige Hollywood y la cultura mundial que del propio Tarantino.
Es raro hablar sobre una película como Kill Bill, he intentado evitar lo más que he podido que este artículo sea una lista de diferencias y razones por las que ver esta nueva versión. Yo previamente tan solo había visto el volumen 1, e incluso de eso hacía mucho tiempo, por lo que no puedo hablar de la experiencia contraria, pero no me imagino ver esta obra como dos separadas. La visión es única y tan clara en su intencionalidad y homenajes que en momentos puede cegar al espectador no previamente iluminado a Tarantino (si esa persona siquiera existe) y su manera de tratar al cine. Porque es innegable que The Whole Bloody Affair es abrumadora, extensa, explosiva y absolutamente inolvidable.


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