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Creada en 2009 por María Cabal (@miss_cultura), esta web se consolidó como un referente cultural durante más de una década. En 2018, decidí renovar la web por completo y darle un nuevo nombre para reflejar con mayor claridad mi pasión por la cultura en todas sus facetas. Aquí encontrarás un espacio dedicado a nuestra pasión por la cultura, con reseñas honestas y respetuosas de libros, películas y series (entre otras cosas), entrevistas a autores y artistas, crónicas de eventos y mucho más. Colaboramos con editoriales, productoras e instituciones para ofrecerte lo mejor del panorama cultural. Hace algunos años se unió al equipo como administradora Inés Díaz Arriero aportando su visión fresca, original y su amor por la LIJ. Gael Gamarra Segovia, comunicador y analista de cine; con su visión, busca ofrecer a la audiencia una mirada amplia, humana y, ante todo, auténtica sobre el séptimo arte. Todo lo que hacemos es por amor al arte y a la cultura. ¡Gracias por acompañarnos en este viaje!

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Entrevista con Marta Villar por "Detective Ferruchi": «Siempre hay que escuchar a los mayores».

 


Marta Villar, gallega de la Costa da Morte, nacida en 1973 en Malpica de Bergantiños, ha desarrollado una larga carrera como periodista en prensa. En 2020 ganó el Premio Tiflos de Periodismo y fue finalista del Premio de Periodismo Fundación Julio Camba. También fue finalista en los concursos de relatos de la Real Academia Gallega y de PuntoGal en las ediciones de 2021 y 2022, así como en el Premio de Poesía Gloria Fuertes del Ayuntamiento de La Rinconada (Sevilla) en 2021. En 2024 ganó el Premio Xerais de Novela con Detective Ferruchi, que se publica ahora en castellano.

 

- Hay una pregunta que todos suelen hacerle a Sol: «¿Por qué volviste?». Es algo que me llama la atención porque siento que no nace de la curiosidad, sino de una culpa colectiva; es como si, al preguntar, estuvieran reconociendo lo mal que la trataron en el pasado" ¿es así? Al empezar a escribir la novela ¿tenías en mente esta pregunta u otra?

Los personajes lo preguntan porque no lo entienden: aquí en el pueblo sufriste acoso, murieron tus padres, en una ciudad más grande has comenzado una nueva vida, te va bien, nadie sabe de tus orígenes…¿Para qué regresar? Ella quiere volver a empezar una nueva vida y saber si algo ha cambiado, si ahora la ven de forma diferente, si ya no siente ese racismo. Pero también es una prueba. A lo largo de la novela, una vez que ella se pone a investigar el asesinato, va cogiendo confianza, seguridad en sí misma, que tanto le faltaba, y al final incluso se ríe de si misma, se llama a sí misma Ferruchi. Se va empoderando. Era lo que ella quería y lo consigue. Así es como se superan los traumas, enfrentándolo



- Algo de la novela que me ha encantado es que todos los personajes tienen algo de especial, algo que les hace únicos o necesitan sanar. Hay varios personajes que me emocionaron y uno de ellos es el joven que crea cosas con madera en la oscuridad. O, también, la cuidadora de la madre de la chica que fue, como Sol, costurera, incluso Xan Sequeiro, etc.

Me gustan mucho los personajes secundarios. En una película, un buen secundario es una joya. Soy muy fan de este tipo de personajes, me gusta que tengan empaque, una personalidad bien definida, que no sean meros comparsas. En la novela hay muchos y muy curiosos pero prácticamente todos están inspirados en personas reales, aunque resulte difícil de creer. Esa mujer que pasa de cuidadora de mayores a ser cuidada ella por la hija de esa señora mayor, está inspirada en una familiar mía. El chico con una discapacidad que sin embargo era un genio del arte es un hombre que conocí hace muchos años en Asturias, cerca de Mernes. Tengo una talla que me regaló y que me parece una belleza. Algún día pondré una foto en redes sociales. La gente anónima, sobre todo del rural gallego, es increíble. Peculiar, admirable, diferente, extraordinaria. Siempre cuento que mi abuela, cuando un vecino le movió el marco de un terreno, un clásico en Galicia, le puso una hoz al cuello y le dijo que volviese a ponerlo donde estaba. Mi bisabuela, que crió sola a siete hijos…Son historias anónimas de gente fuerte o que se fortalece para salir adelante, para sobrevivir. Son historias que hay que contar, que son admirables.



-¿Cómo logras dotar a personajes que parecen escondidos del mundo esa luz especial en los ojos de Sol? ¿lo tenías pensado desde el principio?

Tenía toda la intención de que la novela recogiese ese catálogo de personajes. Tenía anotados algunos desde hace años y buscaba cómo introducirlos en la historia. En muchos casos son como símbolos de homenajes que yo quiero hacer: las mujeres de las cooperativas de Inditex, tan anónimas y tan fundamentales, esenciales, en la transformación de esta empresa en un emporio internacional; los abuelos y abuelas que se quedaron al cuidado de los nietos de emigrados…Sol conoce estas historias y las mira con sorpresa, con ternura. Su investigación del asesinato, preguntando a los vecinos del muerto, le permite conocer estas realidades, el contexto social en el que se mueve.



- Algo que en muchas novela es tema tabú o no se nombra ni en sueños es la forma tan natural de hablar sobre la perimenopausia y la menopausia ¿por qué sigue habiendo ese silencio en torno a este tema en la literatura?

En estos últimos, digamos dos años, ya se lee más sobre estos temas, de forma más abierta, ya no es el tabú que siempre ha sido. La menopausia es algo que le ocurre al cincuenta por ciento de la población mundial y sin embargo no se mencionaba en la literatura. Ni en la publicidad. Ahora ya veo anuncios en televisión que dicen “uf, no veas con los sofocos”. Y eso es positivo. Si no se habla de la menopausia, crees que tus síntomas son extraños o puedes pensar que estás enferma, incluso. Hablarlo con naturalidad ayuda a llevarlo de otra manera, a tener más información, a saber qué síntomas son normales y cuáles no. Esto también tiene mucho que ver con la mirada androcentrista que ha existido siempre, el hombre como modelo de todo. Por eso suceden cosas como probar efectos secundarios de medicamentos en hombres y no en mujeres, o alertar de síntomas de un ataque al corazón y son síntomas que tienen los hombres pero no las mujeres. En la literatura no debe haber tabúes y si son temas delicados se puede buscar cómo abordarlos. Pero desde luego la menopausia y todos los cambios que ésta comporta en la mitad de la humanidad, deben aparecer en la literatura porque forman parte de la vida misma.



- Uno de mis personajes favoritos es Cantoná. Es ese personaje mítico, que sabe todo, conoce a todos e incluso estoy segura de que todos los secretos de este pueblo los guarda bajo llave, pero de él, se dice y se comenta de todo. Sobre todo el camarero, Fran. ¿Esta inspirado en ese tipo de personaje que es “memoria viva y colectiva del pueblo”.

Cantoná está inspirado en un personaje urbano. Hace muchos años, como periodista conocí, por referencias, en noticias de prensa, a un hombre ya mayor que dormía de día y salía de noche, cerraba todos los bares y pubs. Incluso se vio implicado en un tiroteo. Un hombre que había estado emigrado en Inglaterra, que había regresado con dinero y mucho misterio. existen personajes así, que son novelas andantes. Ya me gustaría haberlo entrevistado (falleció hace mucho), me daría para muchas novelas, seguro.



- Me ha encantado la manera en la que el camarero, Fran, busca nombres curiosos, nombres extraños, nombres antiguos en esquelas. ¿Es un hábito real o un guiño al pasado que termina desapareciendo y olvidándose?

Ay. Confieso que es un hábito mío. Tiene mucho que ver con el hecho de que en Galicia, aún hoy, en las esquelas figura el nombre pero también el apodo. No en ambientes urbanos pero sí rurales. Aún recuerdo a mi madre leyendo una esquela diciendo cómo me suena este nombre…y de repente dice, ah, José el del Molino Viejo…Si en la esquela no pone el apodo, que nosotros llamamos “alcume”, los vecinos no saben quién es. Son apodos heredados de varias generaciones atrás, en la mayor parte de los casos, y muchas veces lo heredas sin tener relación con él. Yo era la hija de José de Xacobe, Jacobo, porque era el mote de la casa donde nació él, pero ni su padre ni su abuelo se llamaban así, era mucho más antiguo. Esta tradición es maravillosa, muestra la importancia de los ancestros, de los referentes.



- No sé si me equivoco, pero tengo la sensación de que el abuelo Acacio cuenta sus historias para proteger a Amil de sus preocupaciones y alejarlo de lo negativo. Es, además, no sé si me equivoco un guiño a Big Fish: ¿pueden ser un recordatorio de cómo los relatos que parecen fantásticos pueden esconder una verdad real? ¿Por qué crees que cuando crecemos nos dejan de interesar las historias de nuestros mayores?

No había pensado en Big Fish. Me encanta esa película. La verdad es que Acacio está inspirado en mi abuelo. Yo creo que escribo por él. De niña siempre estaba contándome historias, cuentos, anécdotas. Era maravilloso. Con él yo siempre estaba de buen humor. Siempre me relataba historias llenas de mitología y leyendas. La infancia es muy determinante en tu vida. Ahí nació mi amor por las historias. Yo además me crié en una casa como las de antes en el rural: con mis padres, mis abuelos, mi bisabuela y una tía y un tío. Tuve una educación multigeneracional. De cada uno aprendí cosas diferentes y eso es una riqueza y un privilegio. Siempre hay que escuchar a los mayores, a cualquier edad. Nos gusta ir de vuelta de todo pero ellos son los que realmente ya tienen la experiencia, la sabiduría, ya han estado ahí y han vuelto cuando tú ni te estás acercando.



- Si el libro fuese un altar como el de esa vecina, el que tiene de Fraga, ¿con qué elementos lo harías? ¿Con qué personas? ¿Con qué fotografías?

¡Ah! Me encanta esta pregunta. Yo utilizo los libros, las novelas, sobre todo para denunciar y reivindicar. ¿Qué pondría en el altar? Pues a todas esas mujeres del rural gallego que tanto trabajaron en garajes cerrados y naves, en las cooperativas de Inditex, con unas condiciones duras; a esos abuelos y abuelas que lo dieron todo por los nietos a los que criaron mientras sus hijos estaban partiéndose el alma en la emigración; a esas personas diferentes y curiosas que muchas veces despreciamos porque no entran en nuestro canon, en lo que creemos que es lo normal. También pondría a los animales, a la Naturaleza.



- Una de las conversaciones más bonitas ha sido la de Javier y Sol en un sitio como el cementerio, hablando sobre corazones rotos. Es curioso cómo hablan de sus heridas en un lugar así; siento —no sé si me equivocaré— que es como si quisieras hacer un guiño al círculo de la vida: ellos vivos, en un lugar donde están las personas que más quieren. ¿Lo elegiste por este motivo?



La escena inicial de la película Volver de Almodóvar lo dice todo. Mujeres limpiando con toda dedicación las lápidas en el cementerio. Demuestra cómo antes, hace años, la muerte estaba integrada en la vida diaria. En la casa donde yo nací velaron a mi bisabuela. Los niños veían a los muertos ya de pequeños. Hoy nos puede parecer terrible. Se despedía a los fallecidos en casa, rodeados de amigos y familiares, se ofrecía unas viandas. Hoy en día los tanatorios están en las afueras, los alejamos lo más posible, como si no quisiésemos recordar nunca que todos acabaremos ahí.



- Umeiro parece un pueblo pequeño y con pocos habitantes, pero conforme Sol va caminando por el lugar y va hablando con otras personas, parece que este lugar crece con ella. Como que ella se siente al principio muy pequeña y, de repente, crece junto con este sitio. ¿Lo has querido hacer así?

¡Justo! Como te decía al principio, esa investigación que realiza la protagonista, al estilo Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen, le permite coger confianza en sí misma, va descubriendo que le gusta, que se le da bien. Comprueba cómo la gente la trata bien, le cuenta cosas. Se emociona y se sorprende con ellos, se va empoderando.



- Hay cuatro personajes femeninos fascinantes y maravillosos que me han encantado: Vivita, Agatha, Sonia Varela y la alcaldesa. Cada una con su propia forma de ser, su bagaje vital y esa voz única que las hace destacar en la trama cada vez que hacen su aparición. Me gustaría preguntarte. Si las sentáramos en un café juntas a las cuatro ¿cómo sería esa charla? ¿de qué crees que hablarían? ¿Quién sería la que llevaría la voz cantante? ¿terminarían entendiéndose?

Bueno, creo que Vivita sería la “jefa”, ja, ja. Otro ejemplo de mujer que ya de mayor se empodera. Algo que yo he visto en distintas mujeres que conozco: pasar de ni siquiera tomar un café solas en un bar, no haber ido nunca a un cine, a tener un teléfono móvil y manejarse en redes sociales. Los cuatro ejemplos que pones son distintos tipos de mujeres, todas fuertes o que se han fortalecido, que han tomado las riendas de su vida y de su destino. Llenas de energía, humor, vitalidad. Sin miedo. Creo que se entenderían las cuatro de maravilla, harían buenas migas y se reirían muchísimo.



- Si esta novela fuese una textura de alguna prenda de vestir ¿cuál sería al principio? Y ¿al final?

Al principio quizá el tweed: pesado, con mucha trama, altibajos… Al final, un nailon: es ligero pero muy resistente, flexible y versátil. Aunque en el contexto de cambio climático de la novela, todos deberían ir vestidos de lino, fresco, ligero, transpirable…y siempre arrugado.



-¿Cómo sería si aprendiésemos a vivir sin el que dirán?

Es maravilloso vivir así. No leer las críticas, escuchar que hablan mal de ti y contestar: si te hace feliz pensar así, pues tú mismo… A veces nos damos demasiada importancia o damos vueltas y vueltas a las críticas y además de ser algo inútil, solo te amarga. No hacer caso de lo que dicen los demás supone un fortalecimiento personal. Pierdes gran parte del estrés y la ansiedad. Significa no ser tú.



- Crees que Vivita y esos sueños con Labordeta con ese ¡A la mierda! ¿Es un guiño directo a su propia actitud ante su ex?



Exacto. Ella lo admira como cantante y por su actitud en la vida y se le aparece como forma de darle un mensaje: a la mierda lo malo, la gente que no sabe convivir, que solo critica o maltrata. Solo hay una vida y hay que aprovecharla pasando por la vida sin hacer daño a nadie y ayudando a los demás, pero sin tolerar que nos pisen, nos machaquen, nos hagan de menos. A los que no nos respetan, “a la mierda”.




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"She knows that whispers can be useful. Sometimes they contain real information. But usually they're fairy tales and lies. This is the worst kind of whisper, the kind that draws you in, gives you hope."— Julianna Baggott

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