La primera vez que me acerqué a The book of Mormon fue en 2024 y me lo pasé genial. Iba con las expectativas por las nubes y, aun así, logró superarlas. Dicen que el primer encuentro con una obra es único por esa capacidad de asombro, y volver a ver esta gran producción me lo ha confirmado: la segunda vez se disfruta con un enfoque totalmente distinto.
Me he enamorado completamente de este musical. Creo que la energía que ha creado el elenco es maravillosa, y contagia a cualquier espectador que se acerque al teatro para conocer al profeta Moroni y los Elders.
En la primera toma de contacto que tuve, no entendí muy bien la forma en la que se creó esta religión y su origen. Me entristecí, pues pensé que era esencial que lo comprendiese para llegar al fondo de The Book of Mormon, pero en esta ocasión me dejé de comer tanto la cabeza y disfruté como una enana.
Con este musical solamente te tienes que dejar llevar. Cierra los ojos y viaja con la mente.
El humor: Creo que es uno de los puntos fuertes de la producción. Es un humor muy irónico, muy sin medias tintas, muy potente, pero "no apto" para esas personas que sacan tres pies al gato y se enfadan con cualquier cosa.
Es un humor que te hace reirte con el corazón en la mano y sin censuras, sin «peros».
La primera vez no logré emocionarme. Sí, me reía, pero no estaba escuchando realmente lo que había entre líneas: entre los sueños, las pesadillas y el propio texto. He aprendido que tienes que escuchar de verdad, abrir bien los oídos y dejar que el mensaje te atraviese, porque solo cuando conectas con el trasfondo es cuando la risa deja paso a la emoción.
Creo que el elenco del musical en España es maravilloso. Adoro sus voces, la forma en la que se escuchan unos a otros, la manera en la que sus voces empastan a la perfección.
Otro de los motivos por los que The Book of Mormon se ha convertido en uno de mis musicales perfectos es por hacer que dejase los problemas en la puerta y me olvidase del mundo exterior por un par de horas.
El musical nos da puñetazos en el estomago y nos hace reflexionar acerca de la suerte que tenemos por vivir en el primer mundo. Nos da un tirón de orejas muy fuerte, ya que ultimamente hemos dejado de soñar, de creer en las cosas y en las personas (no hablo de religión), sino de nosotros mismos y de los que nos rodean.
Vais a ver un musical que no es religioso, habla de una religión, pero en un sentido humano, utilizando esto para cuestionarnos de muchas maneras.
Creo que este musical humano y poco divino os va a tocar el alma.


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