23 oct. 2018

Opinión de Armarios y fulares de Ruth Ibáñez

Mike Devons es un hombre felizmente casado a punto de cumplir su quinto aniversario con el amor de su vida, Alan Peterson. Ambos forman la pareja perfecta, una familia suburbana a quien todos envidian en el corazón del valle de Salinas, en California. Pero la llegada del nuevo jefe de Mike, Todd Michelman, hace que su mundo se tambalee. Homófobo, misógino y racista, ha puesto la oficina patas arriba. ¿Qué hará con él cuando descubra que es gay? ¿Tendrá que volver al armario? A sus cuarenta y un años, Mike ya no tiene paciencia para estas historias.
Mientras, Alan tiene el problema contrario: sus alumnos en el instituto de King City le piden ayuda para organizar un Día del Orgullo Gay extraoficial. Él acepta encantado, pero no toda la comunidad está por la labor. Las familias se le echan encima y su director, con el que tan buen rollito había tenido siempre, le llama al orden. Mal momento para descubrir lo que tu jefe piensa realmente de ti.
¿Conservarán sus trabajos? ¿Conseguirán que los problemas no afecten a su relación? Mike y Alan tienen recursos para todo, y en el camino seguro que te arrancan al menos una sonrisa. La vida está llena de sorpresas, y a ellos les esperan unas cuantas.

Tenía muchísimas ganas de leer Armarios y fulares. Lo empecé en el avión cuando me fui de vacaciones, pero resulta que me mareo en cualquier medio de transporte si trato de leer, así que tuve que abandonarlo cuando no había acabado ni el primer capítulo. Después, lo tuve que volver a posponer porque tenía otras lecturas urgentes, pero por fin encontré el momento y no sabéis cuánto me alegro. Desde luego, no es el tipo de libro que suelo leer, pero me ha gustado tantísimo que lo único que quisiera ahora mismo es fangirlear como una locatis. Pero me voy a contener e intentar hacer una reseña seria.

En Armarios y fulares conocemos a Mike y Alan, una pareja felizmente casada que está a punto de celebrar su quinto aniversario. Mientras ambos se rompen la cabeza pensando cómo sorprender al otro en una fecha tan señalada, sus vidas se van a poner patas arriba de la manera más inesperada.
En la empresa de Mike, acaba de llegar un jefe nuevo, que no sabe que Mike es homosexual y que si se enterase, lo más posible es que le empezara a hacer la vida imposible hasta que se tuviera que marchar. Es un tirano machista, homófobo y asqueroso en todos los sentidos, la verdad. De esa gente que no se sabe por qué sigue existiendo en este siglo.

Y en el instituto de Alan, un grupo de alumnos quiere organizar un Día del Orgullo Gay para dar visibilidad a la comunidad LGTB dentro de las aulas. Alan se ofrece a ayudar, pero algunos padres no estarán de acuerdo con la celebración y las cosas terminarán de una manera bastante fea.

Llegados a este punto, sus puestos de trabajo e incluso su relación penderán de un hilo que estará a punto de romperse en varias ocasiones. ¿Conseguirán solucionarlo? Ya os avanzo que el final es una locura.

La autora se aprovecha de su experiencia durante los años que estuvo trabajando como profesora en King City para ofrecernos unos escenarios reales y una historia salpicada de anécdotas de instituto que, aunque a los que no estamos dentro de ese mundo nos puedan chocar, ocurren en la vida real.

Los protagonistas son tan entrañables… Sobre todo Alan, que me conquistó desde su primera aparición en el libro por su forma de ser y por su forma de dar clases, que ya quisiera yo haber tenido un profesor un poquito parecido durante mi etapa escolar. Pero, en general, todos los personajes son maravillosos y realistas; según el momento, quieres achucharlos, estrangularlos, gritarles o reírte con ellos. En resumen, que te hacen sentir empatía todo el tiempo, porque te los crees totalmente.

El estilo de Ruth Ibáñez es desenfadado y cuidado a partes iguales. Me leí la novela en un suspiro, porque el ritmo es tan ágil que no podía parar. A golpe de humor, trata temas importantes como la discriminación por temas sexuales, las injusticias y la inseguridad que, cada vez más, sufren los profesores durante sus jornadas laborales.

Armarios y fulares ha sido una lectura fresca, entretenida y tierna, que me ha sorprendido y me ha hecho sonreír en muchas ocasiones. Sé que me costará mucho olvidar a estos protagonistas. Si queréis leer algo diferente, podéis encontrarlo en Amazon :)


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  1. No tenía ni idea de la existencia de este libro, pero la verdad es que puede llegar a estar bien si está bien llevado. Tengo ganas. Me lo apunto.

    ¡Besitos!

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  2. Pues no me sonada de nada y no tiene mala pinta. NO me importaría leerlo.
    Besotes!!!

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