Redecoración describe la existencia de la presión social en su conjunto ante temas tan habituales como tener un buen trabajo, casarse, formar una familia y, en definitiva no salirse de lo establecido o de lo políticamente correcto guardando las apariencias para no ser señalado con el dedo ante los ojos de los demás. Sin embargo, en esta obra se plantea el motivo o las verdaderas razones de todo ello. ¿Está la felicidad de las personas supeditada a esa única forma de vida? ¿Por qué se juzga con tanta dureza a todo lo que se sale de la norma?
Redecoración es una simpática y divertida propuesta que muestra cómo un matrimonio de clase media alta necesita expresar por todo lo alto lo felices que son en todo momento y, a la vez, puede verse cómo intentan arrastrar a su especial paraíso a todo aquel que les rodee. En la relación matrimonial hay un grado de superficialidad significativo. Parece obligatorio para ellos tener un televisor de última generación, hacerse selfies absurdos, dedicar días a compras “super” necesarias que al final resultan inútiles y, en general, realizar todo tipo de actividades consumistas para darle un sentido a su existencia vital.
Y así se desarrolla la función, en tono de humor y con un cierto surrealismo no solo por su contenido sino por las desenfadadas interpretaciones de Virginia Jabón, Lidia Navarro y Jesús Asensi. Entre ellos se entienden muy bien en el escenario, entre otras cosas quizás porque ya trabajaron juntos en “Una familia de verdad”. Lidia y Jesús encarnan al tan particular aburguesado matrimonio formado por Chus y Félix. Y Virginia Jabón interpreta a Vero, la hermana de Chus con una ideología contraria a la de la su hermana y su cuñado. Los tres realizan un buen trabajo en un género en donde los guiños, las entonaciones, las muecas y gestos son muy importantes para que la interactuación entre ellos resulte natural y espontánea.
Redecoración es una obra entretenida con un punto de locura y con crítica social incluida. Una parodia al esnobismo y a la sociedad consumista que quizás haya olvidado los valores tradicionales basando la felicidad en la recompensa individual y material por encima de otras consideraciones más humanas. Es una comedia que se va haciendo cada vez más negra a partir de reconocibles y pintorescas situaciones.
Está dirigida por el mismo Jesús Asensi, quien se ha encargado de adaptar esta obra inspirada en otra del fallecido dramaturgo y expresidente de la antigua Checoslovaquia y de la actual República Checa, Václav Havel.
Se representa los miércoles en el Teatro Alfil de Madrid con una duración de 80 minutos.


-Opinión Realizada por Jaime Fernandez Palacios-

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