Emmett Atwater emprende un viaje en el cuál no sólo dejará su hogar, sino que también abandonará la Tierra. Él y otros nueve adolescentes son reclutados por Babel, una poderosa corporación que los conduce hasta un planeta llamado EDÉN. Allí, deberán extraer una volátil y extraña sustancia de un valor incalculable, conocida como NYXIA. La recompensa es una cifra millonaria con la que Emmett pretende cuidar de su familia el resto de su vida. Sin embargo, el dificultoso viaje hasta ese planeta durará un año y durante ese tiempo, los elegidos tendrán que someterse a un durísimo entrenamiento del que sólo serán escogidos ocho de ellos, y la competencia será despiadada.
Pero la nave de BABEL está llena de secretos y a medida que Emmett vaya descubriendo la verdad, se dará cuenta de que no está luchando por la riqueza ni por la gloria, como pensaba, sino para salvar su vida.


Futuro lejano. Google ya no es nada. La gran multinacional Babel se dispone a comenzar una misión en un nuevo planeta llamado Edén y para ello ha seleccionado a un grupo de jóvenes procedentes de distintas partes del mundo. Aparentemente, todos tienen en común la situación de pobreza en la que se han criado y por ello el sueldo millonario que les prometen es muy tentador. Pero no todo podía ser tan bonito: de los diez seleccionados, solo ocho podrán llegar hasta el final del viaje. Durante el año que dura el trayecto entre la Tierra y Edén, los diez participantes deberán superar pruebas para ganar puntos que los acerquen un poco más hasta su billete ganador. Sin embargo, mientras aprenden cómo manejarse en el nuevo planeta, descubrirán también que los planes de Babel no son del todo claros y que en realidad están peleando por algo mucho más grande que sacos de dinero.

Scott Reintgen ha creado dentro de las cuatrocientas páginas de Nyxia un complejísimo mundo que te lleva volando al espacio en cuanto empiezas a leer. Aunque de momento casi no nos ha dejado asomarnos a Edén, sí que nos ha enseñado un poquito cómo es el planeta. Pero, de todos modos, no es eso lo que más me ha gustado. Lo que de verdad me parece increíble es el modo en el que se describe la nave en la que viajan los participantes y toda la tecnología que hay en su interior. No se deja ningún detalle sin explicar (salvo los que Babel nos impide ver) y las descripciones me han parecido todo un regalo para los amantes de lo tecnológico y de la ciencia ficción.

La elección de Emmett como narrador en primera persona me parece maravillosa.  No solo nos va contando lo que pasa dentro de la nave y todo lo que pasó en su vida en Detroit, sino que vamos descubriendo a la vez que él algunos de los secretos de Babel, conocemos al resto de participantes a través de sus ojos y podemos sentir sus altibajos emocionales a lo largo de todo el viaje.

Cada uno de los personajes tiene su propia personalidad, forjada a partir de la historia que ha dejado atrás, en la Tierra. Por eso, es inevitable sentir preferencias hacia unos u otros. Esto le da un toque más de emoción a la lectura porque obviamente estás todo el rato deseando que tus favoritos lleguen en un buen lugar al final de la competición. Como suele sucederme siempre en este tipo de libros, mi favorito no acaba bien. Pero no sé hasta qué punto. Y esa es una de las razones por las que NECESITO ya la segunda parte. ¡No pueden dejarnos con esta angustia encima!

Sí suelo leer distopías, pero no suelo leer libros de ciencia ficción. Nyxia combina ambas cosas y no sé qué tiene que me atrapó desde la primera página. Aunque a estas alturas la trama de un futuro lejano en el que un grupo de chicos compiten entre sí para lograr una determinada recompensa puede parecer algo gastada ya, la intriga está tan bien llevada y el mundo creado es tan detallado que hace que todo sea original y completamente adictivo.

En esta primera parte de La Tríada de Nyxia, viajamos por el espacio a bordo de una nave llena de secretos. En el siguiente tomo, asumo que llegaremos por fin a Babel. Y estoy deseando pisar ya ese nuevo planeta. Coged el libro, aprended a manejar la Nyxia y si pasáis la prueba allí nos veremos :)

 —Opinión de Inés Díaz Arriero—

A partir del 14 de noviembre, todos los martes a las 23:20 horas regresan Letty (Michelle Dockery) y Javier (Juan Diego Botto) con la segunda entrega de Buena conducta.

Letty y Javier son muy buenos en lo que hacen. El problema es que ella es una ladrona y él un asesino. Michelle Dockery (Downton Abbey) y Juan Diego Botto (Martín (Hache)Historias del Kronen) regresan con esta nueva entrega en la que descubriremos si cumplen sus propósitos de enmendar sus vidas o, por el contrario, regresan a los malos hábitos. Esta producción TNT Originalses un thriller intenso con muchas dosis de seducción, engaños, crimen y relaciones peligrosamente adictivas creado por Blake Crouch (Wayward Pines).

En la segunda temporada Letty y Javier parecen haber iniciado una nueva vida junto a Jacob tras haber huido de la agente Rhonda Lashever (Ann Dowd). Pero la calma no durará demasiado cuando alguien más peligroso que el mismísimo FBI llama a su puerta.

Valeria tiene 17 años y está embarazada. Vive en Puerto Vallarta con Clara, su media hermana. Valeria no ha querido que Abril –la madre, que lleva mucho tiempo ausente– se entere del embarazo. Sin embargo Clara, ante la presión económica y las responsabilidades que implica tener un bebé en casa, decide llamarla. Abril llega con disposición de ayudar a sus hijas, pero pronto entenderemos por qué Valeria prefería mantenerla lejos.

- ESTRENO MAÑANA- 







Michel Franco, hace un cine que no deja indiferente, que llama la atención por la profundidad de los personajes y por los temas que trata de manera directa y sin cortarse.
Los finales de sus películas son impactantes y nunca sabrás como va a terminar o que ocurrirá, pero cuando terminas de ver una película de este cineasta, como Emma Suarez me decía en la entrevista que la hice y que pronto podréis escuchar, solo quieres comentar la película con alguien, y eso me sucedió con Las hijas de Abril.

Una película absorbente como es el personaje interpretado por Emma Suarez, una película que desconoces que camino seguirá o que ocurrirá a continuación, pero que navega con grandes sorpresas por el camino hacía un final desconocido.
Sin ser un thriller, como espectadora me dejó clavada en el asiento, simplemente por como Emma, llena la pantalla con su personaje, un personaje lleno de mil capas y con algo de luz pero a su vez, con oscuridad, pero es un personaje fascinante.

Es una película en clave femenina, pero sin olvidarnos de la figura paterna o del hombre,que aunque está presente, pero de una forma casi invisible, pero que es el detonante de algunas de las situaciones que se viven en las hijas de Abril.
Algo que detesto que dicen de la película y de Emma algunos medios es que "es la película de la madre española en México" y para mí, no es la película de...es una película que aunque parezca increíble, puede llegarse a dar no solo en la gran pantalla, también en la vida real.
Y Emma, en su papel, está grande y en cada decisión que toma, y en cada paso que da, es creíble al 100% hace que el espectador se crea todo lo que sucede, y que se olvide que está en el cine.

Las actrices que hacen de las hijas de Abril, son también dos grandes actrices, sobre todo la pequeña, que parece que está en un segundo plano, como una mosquita muerta, hasta que toma las riendas del asunto y empieza a crecer como personaje lentamente.
No son personajes planos, hay un antes, un intermedio y un después y conforme pasan los minutos, se empiezan a ver algunas dobleces, de estos personajes, porque son personajes profundos.
Algo que me llama la atención, es como un sitio tan paradisiaco como el que aparece en la película, puede volverse un sitio en donde tendrías pesadillas.
Las hijas de Abril , es una película hipnótica.

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos. Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla. Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

Primer libro que leo de Carmen Amoraga, y tanto la historia que me he encontrado dentro de las páginas de esta novela con mayúsculas como los personajes que ha creado, ha sido algo que hace tiempo necesitaba leer, no sé como decirlo, pero necesitaba que la historia fuese como la de Basta con vivir , pero a su vez, me moría por  encontrarme con unos personajes con el pasado a cuestas, con las decisiones que habían tomado todavía fastidiando, con rabia, con necesidad de cambiar, con necesidad de sentirse vivos.
Además, quería una trama, en donde varios personajes se encontrasen en el camino cuando la vida les diese la oportunidad.

Encontrarme con Pepa, y por lo que ha pasado y la pasa, por como está enfadada con el mundo, como habla a su perro, como se siente, la relación que tiene con su madre...
Y luego conocer a Crina, ha sido algo difícil de explicar, son dos mujeres, que  cada una por una situación distinta, ven o miran a la vida con distintos ojos, de distinta manera, pero conforme va avanzando la trama, esa mirada cambia, se hace más nítida, porque cuando conocer a Pepa y su mundo, piensas que está un poco mal de la cabeza, pero cuando profundizas más, incluso empatizas con ella, pero no entiendes porque se ha quedado anclada en el pasado y no huye hacía delante.

En caso contrario, cuando conoces a Crina, que lo único que quiere es aferrarse a la vida, pensar en el futuro y olvidar el pasado...
Es un personaje que te hará emocionarte y en algún momento que otro decir ¿De que narices nos quejamos? 
Y cuando Pepa se queja piensas ¿amargada de que?
Carmen Amoraga, no solo se queda en la punta del iceberg con sus personajes, va más allá  de ellos, los llena de capas, de huecos y en esa profundidad que no vemos, les llena de frases maravillosas, que te da por apuntar en tu libreta.

A su vez, con Pepa y con la madre, utiliza un humor tenue pero lleno de garra, te hace sonreír pero a su vez, te da que pensar.
Como diría un amigo mio, life is what it is, a veces es simple y otra es complicada, y en ciertas ocasiones nos la complicamos nosotros mismos, pero aún así, a veces necesitamos ser un poco Crina, no olvidarnos de vivir, hacerlo cada día como si fuese el último.
Y en ocasiones, necesitaríamos ser como Pepa, realistas, irónicas, pero no enfadarnos con la vida, dejar el pasado donde esta y cambiar, hablar con esas personas que no vemos y/o hablamos desde hace tiempo....
Basta con vivir , es complicada de explicar en una opinión, pero es de necesaria lectura.


En esencia, un relato de Mario Benedetti incluido en su obra El porvenir de mi pasado, concebido como un recorrido a través de la emisión de diez programas nocturnos de radio. Desde la intimidad –y la nocturnidad– que se respira en el estudio, el locutor Leandro Estévez cuenta anécdotas en primera persona, desgrana su día a día, y habla, sobre todo, de la palabra.

De su uso. Y de su desuso. De la necesidad de contar, de hablar, de comunicar, de ser escuchado y de escuchar. Y del miedo a hablar. Y del miedo a que el otro hable. Y del miedo a que hablemos.

Y todo ello acompañado por poemas del propio Benedetti, musicados y cantados en directo por la voz de una mujer.

Un programa de radio nocturno.
La voz de un locutor que desgrana retazos de su vida,
y una gramola que convierte la poesía en canción.
Emisor y receptor, y en medio la palabra.
La dicha, la recitada, la gritad.
Pero también la silenciada.
Un espectáculo teatral para ser “visto por los oídos”,
en torno a la libertad de expresión.

“Las palabras como hilo conductor. Esas que salen de la boca, y se meten en orejas, y en cerebros, y, en el más incisivo de los casos, en los corazones. Y las que no salen nunca, no tanto por pereza de uno mismo, como por miedo a la venganza, la represalia o la multa. Palabras que podrían mejorar el mundo, y se quedaron en la punta de la lengua, hinchándola, espumeando salivas y llenando de caries los molares. Palabras estranguladas. Amordazadas”.

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