Welcome

Creada en 2009 por María Cabal (@miss_cultura), esta web se consolidó como un referente cultural durante más de una década. En 2018, decidí renovar la web por completo y darle un nuevo nombre para reflejar con mayor claridad mi pasión por la cultura en todas sus facetas. Aquí encontrarás un espacio dedicado a nuestra pasión por la cultura, con reseñas honestas y respetuosas de libros, películas y series (entre otras cosas), entrevistas a autores y artistas, crónicas de eventos y mucho más. Colaboramos con editoriales, productoras e instituciones para ofrecerte lo mejor del panorama cultural. Hace algunos años se unió al equipo como administradora Inés Díaz Arriero aportando su visión fresca, original y su amor por la LIJ. Gael Gamarra Segovia, comunicador y analista de cine; con su visión, busca ofrecer a la audiencia una mirada amplia, humana y, ante todo, auténtica sobre el séptimo arte. Todo lo que hacemos es por amor al arte y a la cultura. ¡Gracias por acompañarnos en este viaje!

Slider

Entrevista con Santi Fernández Patón por ‘ultima escala’: «Entendí que mis incertidumbres eran la clave del personaje»

 



Se dio a conocer en 2014 con la novela Grietas, que obtuvo el Premio Lengua de Trapo: «Crece en intensidad y se hace memorable» (Fernando Castanedo: Babelia), «Estatura de buen escritor, de esos capaces de ilustrar un problema general –o generacional- a través de las vivencias de personajes particulares pero con valor de arquetipos» (Luis Matías López: Público), «[…] apunta maneras de convertirse en un referente de la literatura española» (Rubén J. Olivares: Letras en vena). En 2019 ganó el Premio Auguste Dupin de la editorial Distrito 93 con su novela Todo queda en casa: «Un extraordinario relato de una familia y un país» (Isaac Rosa), «La España menos noble cuaja en un libro tan sincero que parece recitado al oído» (Alberto Olmos: Zenda), «Escrita con precisión y agilidad, pero sin abandonar nunca la elaboración literaria, la ambición estética» (Lola López Mondéjar: InfoLibre), «Se hace mayor y fuerte como escritor, nos seduce y convence con su historia» (Guillermo Busutil: Librújula). La crítica fue igualmente elogiosa con su siguiente novela, A partir de mañana (Ferragosto, 2022): «Cuenta como si te engullera un remolino […]. Una escritura impecable» (Alfons Cervera: Levante-EMV), «[Forma parte de] una nueva hornada de escritoras [que] transforma el cuerpo en un vibrante espacio narrativo» (Bernardo Gutiérrez: Librújula). Su última novela es Última escala (Carpe Noctem, 2026): «Una novela que contiene muchas otras, y todas buenas» (Ignacio Martínez de Pisón).

Ha publicado también las novelas Miembros fantasma y Península y el ensayo Municipalismo y asalto institucional: una visión descreída (Traficantes de Sueños, 2019).

Es columnista en la edición andaluza de elDiario.es y forma parte de la Fundación de los Comunes, laboratorio de pensamiento crítico desde los movimientos sociales.

 

 


- Empecemos por ese final con la fotografía, que como lectora pensé que no sería verdad que aparecería, y con esa sonrisa. Me ha gustado mucho por cómo, entre tanta muerte o tanta gente que va desapareciendo en la novela, vemos algo de vida; el personaje se aferra a la vida. ¿Querías escribir una historia en la que el protagonista pareciera lidiar entre dos mundos, el de la vida y el de la muerte?

 Lo que pretendía era que la novela no se despeñara por la pendiente más lúgubre, y creo que he conseguido algunos momentos cómicos y varios destellos de luz. El punto de partida y el trasfondo ya eran de por sí una fractura, y corría el riesgo de que me tentara, en efecto, el mundo de la muerte. Si, como dices, lo he conseguido, me doy por satisfecho.

-El personaje de Joaquín, ese padre del que apenas sabemos nada y de repente sabemos todo y del que habla y para mí, como te comentaba en la pregunta anterior, pensé que nunca había ido a Italia con la madre, pensé que su historia era de cine... Un personaje que en pocos capítulos se ha robado mi atención. ¿Qué tenía su historia para casi conocerle al final? ¿Por qué solo es el personaje del hijo quien se atreve a escucharle? ¿Quizás es una promesa que se hizo silenciosamente (aunque es un personaje que lo plasma todo en voz alta o en voz baja) de descubrir toda su vida?

Ese padre podría ser un golpe de efecto, el oscuro secreto familiar que aparece cuando menos se lo espera para dar sentido a toda una trayectoria, es decir, un truco literario. Y el narrador tiene esa tendencia romántica, pero no así su hermana, mucho más pragmática y realista. Por eso, ella se niega a escuchar esa historia, porque no cree que las trampas de la ficción tengan cabida en la realidad. El narrador, que atraviesa un período de extravío personal al tiempo que el país (sumido en aquella «nueva normalidad») ansía un sentido, como en las novelas. En el fondo es una carencia de la que su hermana está libre. 

-Respecto al protagonista, ¿a qué se debe que su nombre sea casi un enigma? Llama la atención que sepamos los nombres femeninos, pero no los de varios hombres, como el del padre de su sobrina. ¿Se trata de una casualidad? O ¿es qué querías centrar la atención del lector en las mujeres de la historia?

Que el narrador no tuviera nombre fue intencionado: él no necesita nombrarse, al final lo importante está más allá de sí mismo. En cuanto a lo de que algunos otros personajes tampoco tienen nombre, fue algo que surgió de manera inconsciente y estuve a punto de modificarlo a última hora, pero entonces me frené. Pensé que seguro que en ello también había alguna metáfora que se me escapaba y mira, me acabas de dar una pista.

- ¿Cómo sería la vida si relatáramos, contásemos o narrásemos más en primera persona y no en tercera?
 

Segura que al narrador, con esa tendencia fabuladora que te comentaba antes, le parecería peor, porque la tercera persona le permitiría conocer todos esos detalles que él cree necesitar para darle un sentido a cuanto le pasa. A su hermana, que es más sabia y sabe que el sentido solo supone una ficción, le parecería mejor la primera persona, me temo. 

-La primera figura o de los primeros lugares que aparecen en la novela es una rotonda, la de idas y venidas, la de las despedidas. ¿Representa de algún modo el tránsito constante en el que viven los personajes? 

Exactamente: es una novela de rotondas. Los personajes principales entran en la rotonda de Hendaya por el lado de la pareja y salen de ella, de manera literal, por el de la ruptura. Ese es el inicio de la novela, y toda ella transcurre como en otras rotondas: personajes y épocas recientes en las que se entra y se sale para que la trama principal avance, como en la vida, que no tiene línea recta.

-La madre recibía cartas de editoriales. ¿Y si alguna le hubiese dicho que sí? Ya que tiraba cartas sin abrir, o eso se da a entender. ¿Hubiese cambiado algo la forma en la que trataba a su hijo? ¿De qué escribía la madre? (Al final tengo la sensación de que es de ese viaje a Italia o de este amor por Joaquín). ¿Por qué siempre trató de esa forma tan diferente al protagonista y no a Silvia?

¡Son las preguntas que torturan al narrador! Pero te voy a contar un secreto: también al autor. Yo no sabía las respuestas, y lo sentía como una limitación. Entonces entendí que mis mismas dudas podían constituir parte esencial de la personalidad del narrador.


-¿Cómo sabías en qué momento introducir capítulos del pasado que aclarasen algo del presente? ¿Por qué elegiste para el pasado esa voz tan romántica y menos cruda que en el presente? ¿Ese pasado del protagonista lo escribiste en ese tono para hacer un homenaje a su madre y su forma de ser en el pasado?

No lo sabía. Es algo que me ocurre siempre: solo cuando avanzo en la historia me doy cuenta de lo que necesita, y entonces debo volver al principio y reescribir todo, sin contemplaciones, para que la narración fluya de verdad. En el pasado del protagonista está el enamoramiento, sobre todo cuando trabaja como camarero en un crucero, así que la voz, en efecto, es menos cruda. Supongo que algo parecido le ocurre cuando rememora episodios sobre su madre, pues al fin y al cabo, sin querer desvelar demasiado, casi es algo inevitable a tenor de los acontecimientos con ella.


- Con esta novela ¿has tenido alguna vez la idea pero no las palabras? (como la sucedía a la madre).

Con esta y con todas… ¡y al final siempre es un estímulo!


-Es curioso cómo el protagonista y Miriam se conocen en sitios cerrados y se despiden en un sitio muy abierto. ¿Cómo hubiese sido la despedida si la hubiesen hecho en otro sitio cerrado?

¡Casi les sucede eso! Miriam le confiesa que no le dejó antes porque estaban confinados a causa de la pandemia y no habría podido irse a ningún lado. Hubiera sido demasiado cruel por mi parte darles esa despedida en un lugar igual de atosigante que las catacumbas del crucero en el que se conocieron.


-La hermana no dice quién es el padre de su primer bebé, solo lo vemos a la puerta de la asociación, pero no conocemos más. Antes de conocer a Joaquín pensé que Silvia y Lorena eran como ella, con su hermano y su madre una especie de los tres mosqueteros ¿Querías reflejar cómo tendemos a repetir, casi sin darnos cuenta, los patrones y secretos de nuestros padres?

Sí, ese tipo de herencias invisibles que determinan nuestra subjetividad es un asunto recurrente, en mayor o menor medida, en mi narrativa. Si uno tiene tendencia a la observación y trata de no fijarse en lo más obvio, vemos cómo se repiten esos patrones en tantas personas, aunque pueda parecer lo contrario.


- Silvia y Lorena con el signar siempre han sido como un pacto único entre ellas dos. ¿Crees que nuestro protagonista siempre ha sido un espectador? 

En cierto modo por fuerza es así. Aprende a signar para comunicarse con su sobrina sorda, pero nunca puede compartir del todo esa complicidad que ella ha creado con su madre. Esa intersección entre el mundo de los oyentes y la comunidad sorda era algo de lo que quería escribir hace mucho porque mi propia pareja es intérprete en lengua de signos.


-Hablando de Lorena. Me ha encantado que sea su abuela quien diga que es sorda es un momento crudo y duro, pero liberador. A su vez, me pareció maravilloso cuando su tío se compra esos cascos anti sonido, los que llevan en la obra, y se introduce en el mundo de Lorena.¿Fue difícil encontrar el equilibrio entre la dureza de ese diagnóstico y la liberación que supone para la historia?¿Crees que lo que hace el tío nace de que siempre ha sido un observador?

Nace, en efecto, de ese carácter observador que te mencionaba, pero para encontrar el equilibrio me documenté y, sobre todo, hablé mucho con mi pareja. Sin ella, ni me habría atrevido a meterme en ese mundo.


-Me conmovió el capítulo de los cuidados paliativos cuando la madre ingresa y como unes vida con muerte en esa época de la pandemia de miedo e incertidumbre. ¿Cómo abordaste esa complejidad del miedo en una época convulsa del exterior se mezclan con una despedida familiar tan íntima?

Bueno, viví algo parecido en mi infancia, con la muerte de mi madre, aunque, a causa de mi edad, muy de refilón. Desde entonces me pregunto cómo habría vivido algo así en mi edad adulta, de modo que llevo tiempo dándole vueltas.


- Adoro los capítulos de Meikon y como este perro hace de unión, pegamento en la soledad de la pandemia y en los momentos más oscuros. ¿Cómo fue para ti dar vida a este personaje de cuatro patas dentro de tantos conflictos afectivos, familiares, vitales?

¡Fue lo más divertido de la novela! Ni recuerdo cómo se me ocurrió, pero sí que enseguida vi que era el modo de desaguar la tragedia, aligerar y dotar de humor, junto a otras escenas, toda la historia. Poco a poco me encariñé de Meikon. ¡A veces le echo de menos!


-¿Qué tipo de personaje serías en una novela escrita por la madre?

Yo creo que la madre escribe a la contra, desde el rencor, como queriendo demostrar algo que nadie le exige y, a mi juicio, desde ese lugar solo salen personajes esquemáticos...


-¿Por qué hizo falta un diagnóstico o una amenaza tan concreta para romper ese distanciamiento físico y emocional que existía entre madre e hijo en un momento tan mágico y triste?

Supongo que por esa tendencia romántica y fabuladora del narrador, esa búsqueda quimérica de sentido que tanto le afea su hermana. 


-Gijón es una de mis ciudades favoritas y me encantaban los capítulos que transcurrían en ella, en donde todo parecía calma, tiempo de pasar con su hermana y su sobrina. En cambio, Málaga, una ciudad en lo opuesto de la península, era el lugar en el que guardar sus cosas en trasteros, el lugar al que no saber si se regresa o no; y Madrid, ese punto en el que los hermanos y la vida/muerte se reúnen. ¿Buscabas reflejar en el protagonista estos desplazamientos como distintos mapas mentales, donde el exterior reflejase el paisaje interior?

Absolutamente. En cualquier caso, te cuento un secreto: hago todo lo posible por que me consideren un escritor de provincias, si se me permite el chiste. Me cansa que se escriba de Madrid, por ejemplo, dando por sentado que todos conocen sus entretelas. Quiero que las ciudades de mi vida, y Málaga y Gijón lo son, le ganen la partida al centralismo. Trato a Málaga, mi ciudad de adopción, siempre como al centro del mundo, igual que sucede en las novelas de Madrid, y en algún momento haré lo propio con Gijón, donde ahora mismo apuro mis últimos meses tras cuatro años de estancia.


-Si esta novela fuese una fotografía ¿Cuál sería? ¿por qué?

Pues mira, una foto de las acampadas por la vivienda de estos días, ya que además toda la novela, desde el primer capítulo, está atravesada por otra tienda de campaña, real y metafórica: cada una de esas tiendas refleja una individualidad, esa crisálida de la que habla el narrador, pero al mismo tiempo carecen de sentido si no es en comunidad y en su contexto social y urbano. En otras palabras, el afuera y el adentro, ideas que vertebran mi narrativa. 

Comentarios

Miss_Cultura’s quotes


"She knows that whispers can be useful. Sometimes they contain real information. But usually they're fairy tales and lies. This is the worst kind of whisper, the kind that draws you in, gives you hope."— Julianna Baggott

Write to

use the form below: