Allie y Owen, dos extraños hambrientos de amor, se conocen por casualidad en una Nueva York ligeramente ficticia, durante la única noche del año en la que se permite a los solteros tener encuentros sexuales. Es muy probable que Owen, al que su novia acaba de dejar, y Allie, una romántica empedernida, sean los únicos dos solteros que busquen algo más que una fugaz aventura. La chispa salta en cuanto se conocen, pero una serie de tropiezos y falsas pistas complican la noche e impiden que estén juntos. Mientras se alejan y acercan en la gran ciudad, quizá descubran que aquello que desean está más cerca de lo que creen.
Will Gluck, con esta comedia romántica que puede parecer como las demás, tiene cosas muy interesantes y originales que la hacen una producción divertida, tierna e ideal para perderte con dos personajes que están en las antípodas (o eso parece), pero que en un momento de la noche van en la misma dirección.
Basada en la novela de Travis Braun (la cual no he podido leer) y con guion del propio Travis y del director, nos muestra una Nueva York que se sale de lo convencional. No conocemos a la ciudad como siempre, con los mismos edificios o los mismos lugares que aparecen una y mil veces en las películas. Una noche al año se centra en los personajes y en sus locuras no tan locas.
Una cantante que busca a esa persona especial (no para pasar una noche al año, sino mucho tiempo) y el dueño de un restaurante con una crisis en su relación/no-relación, arisco y tonto. ¿Qué tienen en común? Pues que empezarán a escucharse en esta road movie neoyorquina en los sitios más insospechados e insólitos.
Ya os dije que no conoceremos la ciudad por sitios que aparecen en todos lados, sino que nos la patearemos con los protagonistas yendo a edificios, bares, tiendas, corriendo por la calle... Eso sí, estos lugares serán personajes secundarios de lujo, ya que en cada sitio al que van descubren algo sobre ellos mismos y sobre la otra persona. Los personajes secundarios de carne y hueso aportan mucho dinamismo y carcajadas a la trama, y algún que otro buen consejo.
Da miedo pensar que pueda pasar lo que Una noche al año nos muestra y, en el mundo loco en el que vivimos, espero que a ningún lunático se le ocurra poner esto en práctica.
No había visto hasta esta cinta a Monica Barbaro y Callum Turner, pero Monica me ha encantado. Ella es carismática, tiene una chispa que hacía tiempo que no veía en la gran pantalla y Callum no es solo una cara bonita, como su personaje dice muchas veces a lo largo de los 102 minutos que dura esta película feel-good.
Vi esta película con ansiedad y bastante mal, pero os prometo que me hizo sentir mejor desde el segundo uno, ya que no utiliza un humor soez y fuera de contexto, sino que las bromas entre Allie y Owen suceden con tanta naturalidad que abruma. Os prometo que cuando Una noche al año flojea o piensas que no puede pasar nada más, sucede... giros y giros disparatados que funcionan. Una historia que abraza en la penumbra y nos recuerda que, aun en la ciudad más inmensa, siempre hay dos miradas destinadas a coincidir.

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