Manila de Solórzano tuvo que abandonar Filipinas tras la prematura muerte de su madre. Cuando regresa a España con su familia paterna, resulta ser un potro indomable para su abuela.Pero hay una solución, una muy recurrente en la nobleza de la é la marquesa de Motacilla, que instruye a señoritas para convertirlas en verdaderas damas. Cuando Manila llega al palacio de El Remanso, descubre que no es la única "dama en apuros".
Conocerá las historias de Micaela y Eloísa, tan o incluso más duras que la suya. Compartirá sus desdichas, ilusiones y pasiones. Y, sobre todo, descubrirá quién es Miguel de Motacilla, el hijo menor de los marqueses; un joven que despertará en ella recelos y, también, sensaciones desconocidas.
Una historia ambientada en la década de 1910, en la que viviremos el amor de tres formas muy distintas a través de sus "problemáticas" protagonistas.
*Puede contener spoilers*
Es el primer libro que leo de Ángela G. Sanjuán y me lo he leído en una sola tarde. Un secreto entre damas se lee como si una copa de champagne se bebiese en una fiesta de presentación en sociedad, ya que es una lectura rica en detalles —pero no excesivos— y con varias tramas que se entremezclan, dando forma a una historia fascinante de mujeres adelantadas a su tiempo con unos ideales y una sonoridad que me han hecho sonreír en muchas ocasiones.
Micaela, Eloísa y Manila son un trío de mujeres brillantes con algo en común, y es la falta de la figura materna lo que las ha hecho ir al palacio de «El Remanso» para reconducirlas por la buena senda y hacer que sean unas mujeres hechas y derechas; pero la Marquesa de Motacilla no contaba con que Manila fuese esa chispa que necesitaban Micaela y Eloísa para hacer que ellas despertasen de su letargo.
Ella es fiel a sí misma constantemente, excepto cuando se trata de asuntos del corazón, de los cuales parece estar dudando constantemente. Micaela es la más recelosa, la más dura por fuera, pero ella lucha sus propias batallas con un marido celoso, maltratador y abusador. Eloísa es un pájaro encerrado en una jaula de oro; ella ha sido mi personaje favorito por muchos motivos, pero creo que es de esas personas que, si la conocieses en la vida real, sería tu mejor amiga.
Los personajes masculinos no son meros adornos en la historia. Son el detonante que las tres protagonistas necesitan para hacer saltar muchas cosas por los aires.
La obra despliega un amplio abanico de perfiles masculinos: el maltratador, el observador silencioso que todo lo sabe, el aliado que ayuda hasta donde sus fuerzas le permiten y aquel al que paraliza el miedo al qué dirán.
Pensé que «El Remanso» sería ese palacio imponente y con gran peso en la historia. Sí es verdad que al comienzo este lugar impone y solo los establos te dan un aire de libertad, pero conforme va avanzando la historia este escenario se va diluyendo para dar paso a otros lugares, como el pueblo, como protagonistas silenciosos de lo que está ocurriendo.
Aquí tienes el texto respetando íntegramente tu redacción, corregido únicamente en ortografía y ortotipografía (tildes, comas, erratas de tecleo, el "si no" / "sino" y eliminación de conjunciones repetidas):
Confieso que hay momentos en la trama que me han hecho gritar, enfadarme y querer avanzar más rápido las páginas, sobre todo en las que se trata de Micaela y su marido. Ese miedo y asco que ella tiene por su marido es lo que yo he sentido por él. Nunca sabía lo que le podría llegar a hacer y hasta he gritado en silencio en algunas ocasiones.
Por otro lado, con Eloísa me he indignado terriblemente, pero no por ella, sino porque ella se merece ser feliz de principio a fin, y aunque lo consigue, tarda mucho tiempo en sanar del todo y en volver a ser feliz.
Manila es ese huracán que nunca sabes por dónde saldrá o qué hará, pero es de esos personajes extraordinarios que te encuentras. Aunque es verdad que su historia con Miguel sucede demasiado deprisa y es bonita, me hubiese gustado que fuese más sosegada.
Así como la reunión entre Micaela y otro personaje. Tantas cosas que decirse y lo arreglan corriendo y deprisa; pero tengo que confesar que he sonreído como una estúpida, ya que Micaela merece ser feliz con alguien que no la lastime.
Personajes como los marqueses pierden presencia demasiado pronto, a pesar de haber arrancado con gran fuerza y prometer bastante juego en la historia, aunque siguen teniendo sus momentos, pero van perdiendo interés por parte del lector.
Aunque esto último lo compensa con personajes secundarios que aportan luz, frescura y un gran dinamismo, pues se abren nuevas tramas.
¿Las cierra todas? Si, de una manera muy especial. Los finales que ha dado a Manila, Eloisa y Micaela son emotivos, sencillos, preciosos y verdaderamente merecidas para cada una de ellas.
Lo he devorado de una sentada. Ángela G. Sanjuán tiene una pluma ágil y envolvente que te atrapa. A pesar de esa prisa puntual en ciertas tramas que comentaba, las demás las he saboreado con muchísima calma y deleite.

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