Ayer, Madrid, descubria por primera vez la voz mágica, vibrante y única de la joven cantante y compositora de la región del Pernambuco. Maddu pisaba la capital por primera vez en la Sala Juglar, un escenario intimo y acogedor en el bohemio barrio de Lavapies.
Aunque llevo seis meses aprendiendo a bailar forró, no quería desaprovechar esta oportunidad única para acercarme más a este género musical, a este baile que, en el momento que escuchas los primeros acordes, el corazón te da un vuelco y tus pies se elevan de la tierra. Pero, lo que más me apetecía era dejarme llevar por esta energia compartida y sentir un trozo de Brasil en Madrid.
Por primera vez desde hace mucho tiempo me dejé llevar, era como estar el mundo girando y yo girando con él y fue precioso.
Maddú tiene un magnetismo único y un carisma arrollador. Tiene una luz potente y una voz inconfundible capaz de fusionar y entremezclar de forma natural varios géneros musicales tradicionales con otros contemporáneos.
En el concierto alternó canciones más lentas y más rápidas, recorriendo géneros musicales del folclore de Brasil en un viaje increíble que no quería que terminase nunca, y manteniendo al público con una energía maravillosa que pocas veces he podido sentir y vivir. Todo esto acompañado de varios músicos que sumaron matices y texturas únicas a cada tema.
Soy consciente de la cantidad de ofertas culturales y conciertos que hay en la capital, pero me he dado cuenta de algo: la gente no se arriesga. No es capaz de decir "oye, pues voy a salir de mi zona de confort y conocer un estilo musical nuevo". También el ir solo a un concierto que te apetece puede ser algo complicado para algunas personas, pero las mejores experiencias son las que atesoras haciéndolo solo o arriesgándote a ir, para terminar sintiéndote parte de algo increíble. Y es que el forró es lo que tiene. Empecé a aprender tímidamente y con cara de susto. Mis primeros pasos fueron torpes; escuchaba las canciones y muchas palabras no las entendía, pero conforme pasaron los días y las semanas me fui dejando llevar. Desde aquí os animo a que probéis cosas nuevas; bailar tiene un efecto balsámico y el forró es un abrazo dado desde el alma.
Así que gracias a Maddú es como que he completado un circulo en mi aprendizaje por esta cultura tan rica; ahora entiendo que el baile no son solo pasos, sino una filosofía que engloba toda una forma de sentir y vivir. Y, que la música que canta esta increíble artista es un bello reflejo de lo bello que es atreverse a sentir, a vivir y a que su energia te recorra por todas las venas.
*Fotografías de mi autoría
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