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OPINIÓN DE MATRIOSKAS.LAS NIÑAS DE LA GUERRA DE HELENA BENGOETXEA

Teresa, Alicia, Araceli y Julia son cuatro ancianas nonagenarias, aparentemente comunes, que esconden cuatro vidas extraordinarias marcadas por el desarraigo y el exilio: de España a Rusia y después a Cuba. Mujeres hechas a sí mismas y heroínas de su propia trayectoria, sus recuerdos del hambre, el frío y la guerra se entremezclan con la nostalgia por un hogar que las acogió y ya no existe, la lejanía de un territorio que apenas conocen y, para algunas, la vuelta a un país que no es el que soñaron.



No conocemos nuestra historia. No nos interesa, nos parece lejana en el tiempo, tememos preguntar y despertar avisperos, etc. En mi caso, me gusta conocer y saber. No sé si es porque mi abuelo no conto mucho y mi abuela cuando estuve en edad de hacerla esas preguntas, la memoria la tenía dañada...
Así que soy una cotilla, soy de esas personas que adora conocer vidas extraordinarias (o no) de otras gentes.
Matrioskas, las niñas de la guerra de Helena Bengoetxea me ha sorprendido en cierta manera. Si, sabía que muchos niños/as y mayores se fueron a Rusia e incluso a Australia, pero nunca me he parado a pensar ¿Seguirán en la madre patria? ¿Regresaron?
Descubrir a Teresa, Alicia, Araceli y Julia ha sido una verdadera gozada, una genuina aventura y un orgullo enorme.
Estas cuatro ancianas en todo el documental nos dan muchas lecciones y nos dejan con varios sentimientos.
De tristeza por la forma en la que se sienten y eso que ya son mayores, pero es algo que no dejan atrás y es, el de sentirse de muchos sitios, el desarraigo. Porque salieron de España a una edad muy temprana.
Orgullo por lo que lograron. Puede que fuesen perdiendo su identidad en esa travesía, pero lograron ser médicos, ingenieras, traductoras... ¿Podrían haberlo logrado en España? No, no en esa época, en esos momentos y menos sabiendo que sus familias eran del bando perdedor.

Un viaje a través de fotografías, testimonios y regresos a Rusia por parte de un grupo de españoles/as que rememoran su paso por la antigua URSS.
Las cuatro protagonistas son críticas con muchas cosas, es decir, nos cuentan lo que sintieron al llegar a Rusia, Ucrania o ir a Cuba, pero se sientan con sus recuerdos y los ordenan. Se dan cuenta de detalles que en aquella época no dieron importancia o no se sentaron a pensar.
Son testimonios de mucho valor y me alegra que Helena Bengoetxea se haya acercado a ellos, porque puede ser que se perdiesen en el tiempo y en la memoria.
No damos la importancia que se merecen a nuestros mayores, no escuchamos lo que nos dicen y nos resultan pesados, porque a lo mejor, repiten las cosas mucho. Creo que no tenéis ni idea del valor de sus palabras, de lo que dicen, cuentan...
Este documental me ha hecho apreciar muchísimo más la historia, me ha hecho darme cuenta de que seguimos desconociendo infinidad de cosas y que mujeres como Teresa, Alicia, Araceli y Julia me siguen fascinando.

Me gusta la forma en la que esta narrado el documental. Es de mis géneros cinematográficos favoritos y siempre que puedo me sumerjo en vidas ajenas. No sólo se centra en el pasado, la directora nos muestra el presente de estas protagonistas y lo hace con diferentes tonalidades o pienso yo.
Cuando rodó en Cuba, como que los colores son más vivos, más cálidos. En Rusia, utiliza tonalidades más frías, más casi de película antigua, pero por los matices que utiliza. Cuando nos situamos en el norte de España las tonalidades cambian y es algo que me ha gustado.
Matrioskas, las niñas de la guerra es un documental emocionante y emotivo. La manera en la que conocemos a las protagonistas me ha parecido muy original y distinto a lo que estoy acostumbrada.
Testimonios privilegiados de mujeres inolvidables. Me he quedado con ganas de conocer mucho más de su vida.
Este documental me ha disipado muchas dudas que tenía del exilio español en la URSS y me alegro de haberme acercado a él. Es maravilloso escuchar a nuestros mayores.

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