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Opinión de El club de la medianoche de Christopher Pike


En un hospital reservado para adolescentes con patologías terminales, cinco pacientes forman El club de la medianoche. Todas las noches se reúnen para compartir historias escalofriantes, a veces inventadas, a veces reales. Las más extrañas, una mezcla de ambas. Una noche, deciden hacer un pacto: el que muera primero se pondrá en contacto con los demás desde el más allá. Entonces comenzará la más increíble de todas las historias que habían imaginado hasta el momento. Curación, partidas repentinas, amor, revelaciones extraordinarias… ¿Cuándo comienzan y cuándo acaban la vida y la muerte?

 

*Traducción de Marcelo Andrés Manuel Bellon.

 

Si tuviera que definir El club de la medianoche con una sola palabra sería: inquietante. Christopher Pike hace una mezcla muy interesante de literatura juvenil de terror, con personajes con contextos muy crudos y el poder sanador de contar historias. El resultado es una novela oscura y muy conmovedora que, para mi gusto, funciona bastante bien.

Ilonka, Kevin, Anya, Spence y Sandra son cinco adolescentes con enfermedades en fase terminal. Gracias a la benevolencia del doctor White, pasan sus últimas semanas de vida en el Centro de Cuidados Paliativos Rotterham, un lugar un poco más agradable de lo que es un hospital.

Cada día, cuando el reloj marca las 00:00, los cinco se reúnen en el estudio de la casa para sus sesiones del Club de la medianoche, donde cada uno de ellos narra una historia para los demás. Estas historias suelen ser de terror, con escenas de violencia… pero también con gran carga emocional y espiritual. Obviamente, no todos ellos tienen la misma habilidad como narradores y hay historias que fluyen mucho mejor que otras; algunas incluso se mezclan con la vida real que hay al otro lado de las puertas del Club. En cualquier caso, para ellos, esas reuniones son mejores que cualquier terapia, pues sienten que forman una familia, que se pertenecen unos a otros, que a través de las palabras que forman sus relatos se dicen cosas que quizá no se atreven a mencionar en otros contextos.

Desde distintas perspectivas, los jóvenes se plantean dónde se encuentran los límites entre la vida y la muerte, además de la eterna pregunta sobre ¿qué habrá después? Es interesante ver cómo cada uno de ellos posee unas creencias (o no) y cómo cada uno de ellos se enfrenta al dolor de su estado de diferente forma.

Fuera del Club, podemos verlos lidiando con un día a día que nadie querría tener que experimentar nunca: medicación, dolor y un cronómetro marcando la cuenta final. Pero a pesar de eso, no dejan de ser seres humanos en torno a los dieciocho años y todavía tienen tiempo para enamorarse, compartir confidencias de esas que solo cuentas a tu mejor amigo, arrepentirse de los errores cometidos y tratar de ayudarse unos a otros.

Aunque contamos con un narrador en tercera persona, se centra en seguir a Ilonka, con lo cual solo vemos y escuchamos lo que ella ve y escucha, manteniendo así la intriga de algunos sucesos en los que ella no está presente. Este narrador también nos permite conocer lo que piensa y siente Ilonka, sus reflexiones, sus dudas, sus miedos, lo que sueña por las noches y sus hipótesis acerca de esas cosas aparentemente inexplicables que ocurren en el Centro de Cuidados Paliativos.

Lo que menos me ha gustado ha sido que los capítulos me han resultado demasiado largo. Sin embargo, al ir intercalando la trama principal con los relatos de los chicos, no se hace pesado y (si eres tan tiquismiquis como yo para eso) se puede «cortar» la lectura sin que dé tanta rabia no haber terminado el capítulo.

Como decía, El club de la medianoche ha sido una lectura inquietante y absorbente. En medio de un contexto muy duro, explora los límites entre la vida y la muerte, las posibilidades que esperan al otro lado, las creencias espirituales, la luz de la amistad, el amor, el ansia de perdón, el dolor y la magia que surge de contar (y escuchar) historias.

Por cierto, en Netflix acaban de estrenar una adaptación de la novela, dirigida por Mike Flanagan y protagonizada por Imán Benson, Igby Rigney y Ruth Codd. La primera temporada (no tengo ni idea de si habrás más) cuenta con diez episodios de en torno a una hora de duración. Yo todavía no la he visto, pero lo haré próximamente a ver qué tal.

Por aquí te dejo el trailer:



Comentarios

  1. Pues no pinta mal, pero creo que me animaré con la serie, que se me acumulan los pendientes.
    Besotes!!!

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