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Opinión de Willodeen de Katherine Applegate

Willodeen tiene once años y adora a todo tipo de criaturas, pero sus favoritas son las bestias más desagradables de la tierra: unas extrañas bestias conocidas como «chilladores». Los aldeanos piensan que son una plaga, incluso unos monstruos, pero Willodeen cree que estos curiosos animales cumplen un papel vital en la complicada urdimbre de la naturaleza.

Últimamente, sin embargo, la naturaleza parece estar realmente molesta. La localidad de Siacaso ha sufrido incendios y deslizamientos de tierra, sequías y fiebres, e incluso la migración anual de «osibríes», una especie de aves que es fuente de orgullo e ingresos para los lugareños ha disminuido. Desde que todos tienen memoria, estos diminutos pajarillos invernaban en sus relucientes nidos globo, encaramados en las copas de los sauces azules y atraían a turistas de todos los lugares. Sin embargo, este año ni un solo osibrí ha regresado a Siacaso, y nadie sabe por qué.

 

Traducción de Mercedes Guhl.

 

¿Es demasiado pronto para decir que esta novela va a estar en la lista de mis mejores lecturas de 2022?

Pues me da igual, lo digo: Willodeen va a ser una de mis mejores lecturas de este año. No me cabe duda.

Willodeen es una niña de once años que vive en un pueblecito llamado Siacaso. Los ingresos que mantienen a los habitantes del pueblo llegan del aserradero, de las vías del tren y, en especial, de la feria anual y de los turistas que acuden cada año a ver a los preciosos osibríes que anidan en las ramas de los sauces azules.

Pero cada vez llegan menos osibríes. Y eso significa que llega menos turismo y también menos dinero para Siacaso.

Además, la madre naturaleza parece estar muy enfadada con sus habitantes y no para de quejarse a través de desastres naturales, como el gran incendio que dejó huérfana a Willodeen.

El mundo en el que vive Willodeen está lleno de criaturas y flora fascinantes, que ella ama por encima de todo y que nosotros podemos ir descubriendo a lo largo de la lectura. Entre ellas, destacan los osibríes, que son unos animalillos del tamaño de los colibríes, pero con forma de osito. Y los chilladores, los favoritos de Willodeen, pero los más odiados por el resto de las personas.

Los chilladores no son tan bonitos como los osibríes, hacen un ruido insoportable por las noches, no sirven para nada y encima apestan. Vamos, que estorban. Eso es lo que dicen los habitantes de Siacaso y esa es la razón por la que han fijado una recompensa por cada ejemplar cazado o ejecutado.

Mientras la mayoría de los adultos discuten el modo de encontrar una solución para la situación económica del pueblo, a Willodeen le preocupa que los chilladores se acaben extinguiendo. Por eso visita a menudo a los pocos especímenes que quedan, observa, toma notas sobre su comportamiento y así, poco a poco, irá descubriendo que todas las criaturas ocupan un lugar imprescindible en la naturaleza.

La novela está compuesta por dos historias que beben una de la otra.

Por un lado, tenemos esta trama principal, que sigue la aventura de Willodeen y la angustiosa lucha de los habitantes de Siacaso por salir adelante. Estos capítulos son los que ocupan la mayor parte del libro y están narrados en primera persona por la protagonista.

Por otro lado, nos encontramos la pequeña historia del nacimiento, crecimiento y descubrimiento del mundo por parte de una criatura muy especial. Estos fragmentos están narrados más con el estilo de cuento. Ya descubriréis qué significado tiene.

Willodeen es una protagonista encantadora, con la que me he sentido muy identificada, además. Es curiosa, introvertida y especialmente sensible con todo lo que tiene que ver con la naturaleza. También es inteligente y reflexiva. Le encantan los animales, en especial los menos bonitos, esos a los que los demás no quieren. Se encuentra cómoda paseando sola por el bosque, observando en silencio lo que ocurre allá fuera y siempre con su cuadernito debajo del brazo.

Y aunque le cuesta decir o demostrar lo que siente, no está sola en absoluto: tiene a Birdie y a Mae, que de algún modo la adoptaron cuando el incendio mató a su familia. Ellas son dos mujeres fascinantes, resueltas, sabias, ingeniosas, fuertes y cariñosas.

Y también, poquito a poco, empezará a tener a Connor, ese niño del pueblo que se dedica a construir esculturas de osibríes con materiales de la naturaleza para venderlos en la feria. La amistad entre ellos surgirá de un modo lento y natural, construyendo una relación preciosa en la que ambos pueden ser ellos mismos sin miedo a que el otro vaya a juzgarle.

Además de la historia y los personajes, que son una maravilla, como guinda del pastel hay que decir que está escrito por Katherine Applegate. Ya he escrito por aquí más veces que el estilo de Applegate me encanta. Igual ya no sé ser imparcial con ella, pero es que a cada libro que leo suyo más me enamora. La ternura que imprime a los personajes, la magia que desprenden las palabras, cómo utiliza una trama con fantasía y una narración de cuento de hadas para hablarnos de un tema real, actual y muy grave...

Porque Willodeen es una preciosa oda a la naturaleza, a la tierra… pero también un recordatorio (y un poco una regañina) para los humanos, que muy a menudo se nos olvida que somos meros invitados aquí, que no somos los dueños de nada y que deberíamos cuidar mejor nuestro entorno y al resto de criaturas con las que convivimos. Que nos lo estamos cargando todo y que con ello nos estamos destruyendo incluso a nosotros mismos sin darnos cuenta.

«La tierra es vieja y nosotros no, y eso no lo debemos olvidar.»

El libro trae ilustraciones maravillosas en blanco y negro, de la mano de Charles Santoso.

Willodeen es un middle grade imprescindible, tierno y precioso. Me parece que no hace falta decirlo, pero por si acaso: lectura recomendadísima.


Opinión de Inés Díaz Arriero

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