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Bienvenid@s a la Web Paseando a Miss Cultura. Web que nació el 15 de mayo de 2009 y que quizás muchos de vosotr@s la seguíais por Soycazadoradesombrasylibros. En el 2016 decidí cambiar el nombre, pero con la misma identidad, cariño y amor a la cultura.
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OPINIÓN DE LIBRES, IGUALES, JUSTOS (LA SEGUNDA REVOLUCIÓN) DE COSTA ALCALÁ



Lórim, Kózel y sus compañeros del Liceo, por un lado, y el detective Brynn junto con los pocos aliados que le quedan en la Guardia, por el otro, tendrán que encontrar la manera de derrotar al Águila Blanca aunque eso signifique jugar a su mismo juego, un juego muy peligroso. 
Se avecina una Segunda Revolución que podría devolver el trono a los Indrasil o desterrarlos, esta vez, para siempre.







[PUEDE CONTENER SPOILERS DE HEREDERO Y ELLOS Y NOSOTROS]

Me resulta bastante complicado escribir esta reseña porque no quiero dejarme llevar por los sentimientos, pero, a la vez, me parece inevitable por todo lo que ha supuesto para mí La Segunda Revolución. Acabar de leer una saga siempre conlleva un no sé qué, que mezcla satisfacción y nostalgia, pero en este caso ha sido demasiado fuerte, porque decir adiós a algo tan grande duele un poquito. Pero, bueno… allá vamos.

Ahora que ya no quedan dudas sobre la existencia del Águila Blanca, Blyd, y prácticamente todo el país, se encuentra dividido entre los que se declaran públicamente a favor de la restauración del régimen de los Indrasil, los que se niegan a retroceder en el tiempo y los que no saben/no contestan. Las aulas del Liceo están medio vacías, porque muchos alumnos han decidido no regresar este curso y la violencia va poco a poco ganando fuerza en las calles.

Nuestros chicos por un lado y el detective Brynn por otro intentarán encontrar un modo de derrocar al Águila Blanca para evitar que haya más víctimas, pero esto les conducirá a enfrentarse con un dilema ético bastante problemático.

Tras el agónico final de Ellos y Nosotros, todo apuntaba a que en Libres, Iguales, Justos íbamos a sufrir como condenados. Y así ha sido. A pesar de recuperar en cierto sentido el ritmo más pausado del comienzo de la saga, la trama tiene tal intensidad que apenas da tiempo a pararse a respirar. Y los pocos respiros que nos conceden, concentrados la mayoría en la primera mitad del libro, como diría una de las mitades de Costa Alcalá, tienen un ligero «sabor a lágrimas».

En esta última parte, como pasamos menos rato en el interior del Liceo, podemos aprovechar para descubrir nuevos rincones de Blyd y conocer más a fondo la historia del país y algunas de sus tradiciones. Me sigue fascinando la riqueza del mundo que han creado Costa Alcalá, pues está tan lleno de detalles que en ningún momento se queda estático, sino que da la sensación de estar tan vivo como la historia en sí. Ojalá en el futuro siguieran enseñándonos más.

Otro aspecto que me parece muy interesante, y que quizá en Libres, Iguales, Justos es donde más claro se ha visto, es la capacidad que tienen los autores para incluir argumentos realistas y actuales en el interior de una novela de fantasía. De hecho, hay ciertas cosas que están sucediendo aquí y ahora, y que al ver alguna de las consecuencias que pueden acarrear da hasta pánico.

Cada vez que he hablado de La Segunda Revolución (y he hablado mucho y con mucha gente) siempre destaco a sus personajes. Tan complejos, tan reales, tan vivos… tan humanos, al fin y al cabo. Desde el principio he tenido a mi favorita, pero aun así, los quiero mucho a todos. Me encanta ver cómo se relacionan entre ellos, cómo se abrazan, sus gestos de complicidad y el modo en el que encarnan valores tan importantes como la amistad, el amor o la lealtad. Pero al cerrar Libres, Iguales, Justos, me he dado cuenta de que lo que más me ha gustado de toda la trilogía ha sido cómo estos personajes se respetan y se mantienen fieles a sí mismos hasta la última circunstancia, incluso cuando parece que van a flaquear y se van a dejar arrastrar por la presión, siempre, siempre, siempre, siguen siendo ellos mismos. Si tuviera que destacar una única cosa de La Segunda Revolución, sería esto.

Libres, Iguales, Justos ha sido el broche de oro perfecto para una saga que ya ocupa un lugar privilegiado en mi biblioteca y en mi corazoncito de lectora. Sé que la voy a seguir recomendando como he venido haciendo hasta ahora y que se va a quedar conmigo siempre aunque en este momento toque despedirse.

Adiós a las «malas ideas» y a las ocurrencias de Kózel, a la ternura de Kástor, al enorme corazón de Enzo, a las historias sobre osos y cosas congeladas de Nero, a los firmes ideales de Vann, al inabarcable diccionario de sonrisas de Lórim, a la sensatez de Denna… Gracias a Costa Alcalá por haber creado este mundo y estos personajes y por haber querido compartirlo con nosotros. Me da pena que haya acabado. Me he leído el epílogo cuatro veces y todavía no han sido suficientes. Pero ¿sabéis que es lo mejor de los libros? Que cerrarlos nunca tiene por qué significar un adiós, que tenemos la suerte de que quedan ahí para siempre que queramos regresar a ellos. Sé que volveré al Liceo de vez en cuando; ya me he asegurado de dejar la puerta entornada al salir. ¡Hasta pronto!



Comentarios

  1. Se nota que lo has disfrutado muchísimo. Y sí, lo bueno de estos libros es que siempre podemos volver a ellos. No es un adiós definitivo. Me has picado la curiosidad con esta saga.
    Besotes!!

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