14 jun. 2018

Opinión de Tigres de Cristal de Toni Hill

A finales de los setenta, Víctor Yagüe y Juanpe Zamora fueron algo más que simples compañeros de clase. Su amistad, llena de confidencias y juegos, de alegrías y miedos, rebasó las paredes del aula y se extendió por las conflictivas calles de la Ciudad Satélite. Hasta el 15 de diciembre de 1978. Hasta el día en que un suceso trágico sacudió la conciencia de los vecinos. Hasta el momento en que los chicos se vieron obligados a escoger entre la lealtad y la salvación. Treinta y siete años después, ambos vuelven a encontrarse en ese mismo escenario. Sus vidas han corrido suertes opuestas. Juanpe es un hombre a la deriva, sin futuro y con un presente turbio; Víctor, en cambio, puede considerarse un triunfador. Quizá por eso se siente extrañamente en deuda con su viejo amigo y decide enfrentarse a los claroscuros de un caso cerrado que, sin embargo, sigue envuelto de inquietantes preguntas que nadie quiere responder. Pero lo que Víctor y Juanpe ignoran es que alguien, en la sombra, está escribiendo la historia de ese crimen. Un relato revelador que, tal vez, ninguno de los dos debería leer.
Tigres de Cristal podría ser la historia de nuestra adolescencia, la historia de nuestras familias y en algunas partes de la narración te podrás sentir identificado/a y en otras podrás pensar ¿Pero existían padres/madres así?
En esta nueva novela de Toni Hill tenemos dos historias con un nexo común el pasado y ese pasado del que apenas se habla, apenas se pregunta es lo que desencadenará el presente.
Pero algo que me ha llamado la atención de esta novela es como los chicos/hombres en la historia del pasado tienen más protagonismo que unas mujeres silenciosas, de las que se saben pocas cosas, de las que se habla pero ellas no tienen apenas voz, para encontrarnos en la historia presente como esas mujeres toman protagonismo y su voz es alta y clara y en los momentos decisivos de la novela toman las riendas del asunto y las decisiones que toman son importantes para saber la verdad oculta durante 
muchos años.

Es fascinante como Toni Hill nos sumerge en Ciudad Satélite a finales de los años setenta y como lo vuelve a hacer pasados muchos años más pero con la sensación de que nada ha cambiado pero todo sigue siendo igual.
La coincidencia o el destino es otro personaje que en apariencia no tiene protagonismo no obstante en todo lo que ocurre desde que comienza esta novela hasta el final es un elemento importante y decisivo para que todo se alinee.
Un libro dentro de otro libro, es decir: tenemos la historia o trama principal que es importante no perder de vista porque lo que ocurrió hace mucho tiempo todavía tiene repercusión años después, pero el que nos la narra es un desconocido, a veces piensas que es un personaje, luego piensas que es otro hasta que se descubre la verdad y me parece magnifico el doble juego que ha mantenido el escritor con el lector.

En Tigres de Cristal las palabras como lealtad, amistad...adquieren un matiz distinto que en otras novelas y más importante, unas palabras que en apariencia significan mucho pero son pocas personas las que las llevan como Juanpe "grabadas".
A veces los temas espinosos quedan en un segundo plano para dar paso a la toma de decisiones en frío o caliente que harán las delicias de todos los que se acercan a esta novela, porque a veces no sabes que pasará a continuación y otras veces te lo cuentan.
Dos épocas distintas pero el mismo colegio que es escenario mudo de demasiadas cosas.
Esta novela es una novela de personajes más que de escenarios aunque estos tienen una importancia enorme, pero los que forman parte de este Tigres de Cristal tienen más que decir que los muros silenciosos que si alguna vez hablasen...
Me ha dejado perpleja que el autor empiece y termine el libro como si cerrase un círculo y el lector está tan anonadado/a que se fija en cosas o detalles que serán importantes pero no tanto como otros que parecen secundarios.
Cuando un libro me gusta mucho ya sabéis que me enrollo como las persianas, así que otro libro que deberéis leer porque Toni Hill nos trae una novela para recordar.

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