6 feb. 2018

Opinión de Los criminales de noviembre de Sam Munson

«La mayoría de la gente de mi edad pierde el tiempo así, hablando hasta que toda su energía e intención desaparece. Es difícil no hacerlo, porque todo está sin decidirse, tanto que crees que puedes transformarte en lo que sea, superar lo que sea. Nadie puede ver todo ese potencial sin hundirse en el terror o por lo menos sentirse tentado al letargo gracias a la aparentemente exuberante cantidad de tiempo que tiene frente a uno. Qué hijo de puta tan pretencioso, estarán pensando. No importa. Sé que tengo razón.»
Éste es el alegato de Addison, un adolescente que se rebela a seguir las normas establecidas, y al que la investigación del violento asesinato de uno de sus compañeros de clase le servirá de confesión escrita de su maltrecho mundo interior y de diatriba airada contra una sociedad hipócrita y carente de identidad.
Los criminales de noviembre se introduce en el terreno de la clásica novela realista adolescente y, con garra y erudición, consigue abrirse paso hacia un territorio nuevo y único.

No me resulta nada fácil hacer la reseña de este libro, porque las sensaciones que me ha dejado son tan radicalmente opuestas entre sí que no sé si voy a ser capaz de explicarlas bien. Pero bueno, allá voy.

Los criminales de noviembre nos cuenta la historia de Addison, un adolescente de Washington D.C. que está en su último año de instituto. Es un ser bastante inusual y tiene una personalidad un tanto compleja. Vende drogas como modo de entretenimiento, hace chistes irreverentes, se relaciona con gente problemática, es solitario y rebelde. Pero a la vez es muy inteligente y sensible (a su manera), además de un gran experto en La Eneida.

Addison está obsesionado con el asesinato de Kevin, un compañero suyo de clase al que en realidad apenas conocía. La policía parece muy poco interesada en el caso, posiblemente porque la víctima es un chico negro, así que nuestro protagonista va a iniciar una investigación casi demencial con intención de resolver el crimen.

A su lado va a tener casi todo el tiempo a Digger, que no es su novia, ni su amiga, sino su socia y amante ocasional (no se lo cree ni él…). Este personaje me ha gustado mucho. Creo que es el mejor, el que le aporta frescura a la novela, el que invita a seguir leyendo y el que trata de poner los pies en la tierra al protagonista en los momentos en los que no se aguanta ni él.

Y ese ha sido mi problema número uno: el protagonista. No he logrado llegar a conectar con él, a veces le he odiado y en ocasiones ni siquiera conseguía entenderle, lo que hacía que la lectura se volviera un poco más lenta. Por suerte, ahí estaba Digger para darme un empujoncito

Si de algo no cabe duda es de que Los criminales de noviembre es un libro original y diferente a lo que se encuentra habitualmente en la literatura juvenil. Habla con total soltura de drogas, sexo y racismo, entre otras cosas. Y se nota que Sam Munson ha escrito lo que le ha dado la gana, sin preocuparse de la industria editorial, ni de los posibles haters. ¡Bravo por él!

El estilo de narración es un tanto agresivo y a ratos un poco pedante (aunque esto último nos lo «explica» Addison en una parte del libro y lo terminamos de entender cuando llegamos al final). Describe escenas y personajes bastante desagradables con una minuciosidad que consigue revolverte las entrañas. Yo incluso tuve que saltarme una parte, porque sabía que no iba a soportar leer algo así. Este ha sido mi segundo problema, porque por una parte me parece un estilo muy atractivo y por otra no sé si me termina de convencerme.

Durante la mayor parte de la novela estuve desorientada, sin tener ni idea de a dónde quería ir a parar toda esa historia. Además, para mantenernos aún más alerta, el autor juega durante todo el tiempo con el lector, porque Addison está hablando con alguien de forma directa; está contando su historia en primera persona a alguien. ¿Pero a quién?

La historia en sí me ha gustado bastante y no cabe duda de que es una apuesta muy arriesgada por parte del autor, teniendo en cuenta los tiempos que corren en los que se critica cualquier cosa que se sale un poco de las líneas establecidas. También está claro que es un libro que llega al lector, que se te mete dentro y ante el que es imposible quedarse indiferente; sea bueno o malo, vas a terminar la lectura con un sentimiento muy fuerte aporreándote por dentro. En mi caso fue el desconcierto.

Por cierto, Gran Travesía ha sacado esta nueva edición de Los criminales de noviembre con sobrecubierta, coincidiendo con el lanzamiento en DVD de la película inspirada en la novela y protagonizada por Ansel Elgort y Chloë Grace Moretz. Os dejo por aquí el tráiler por si queréis echarle un ojo:


—Opinión de Inés Díaz Arriero—

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