A los veintidós años, Sydney lo tiene todo: el novio perfecto, un futuro brillante y un bonito apartamento que comparte con su mejor amiga. Pero todo cambia el día en que Ridge, su misterioso y atractivo vecino músico, le advierte que su novio la engaña con su mejor amiga y Sydney debe decidir qué hacer con su vida.
Sólo con lo puesto y sin recursos, Ridge la acoge en su casa y no deja de sorprenderla. Sydney vibra cuando él toca sus hermosas melodías y, aunque el corazón de Ridge está ocupado, él no puede ignorar que ha encontrado a su musa.
Cuando finalmente se den cuenta de que se necesitan, entenderán que los sentimientos no pueden traicionar al corazón.


Uno de mis objetivos literarios de este año 2017 era leer algo de Colleen Hoover. Me la habían recomendado tantas veces que ya tenía muchísimas ganas de conocerla. Pero, lamentablemente, nuestro primer contacto no ha sido lo esperado. La lectura de Tal vez mañana ha resultado bastante agridulce, como en escala de grises. No es un libro malo, claro que no, de hecho tiene muchas cosas buenas. Sin embargo, también hay algunos aspectos que no han terminado de convencerme.

El punto fuerte de esta novela, para mí, sin duda alguna, se encuentra en la importancia que tiene la música en el desarrollo de la trama y en la pasión con la que la perciben los personajes, como un sentimiento más, como algo que forma parte de ellos. Y, no solo eso. Gracias a la música, le lectura se convierte en una experiencia completa, ya que el libro viene acompañado de su propia banda sonora. En algunas páginas disponemos del dibujo de unos auriculares, que nos marcan el momento de escuchar la canción correspondiente a ese pasaje. Para ello, solo hay que escanear un código QR con nuestro móvil o directamente acceder a la página web del libro, que viene indicada en la introducción.

Otro cosa que me ha gustado mucho es el estilo de la narración. Colleen Hoover maneja una pluma sencilla que dota a la historia de un ritmo ágil y dinámico. No utiliza palabras rebuscadas, ni descripciones excesivas, sino un lenguaje cercano, con mucho diálogo y un tono muy apropiado a la edad de los protagonistas. De este modo, aunque algunas partes pueden parecer un tanto repetitivas, en ningún momento llegan a resultar pesadas.
Además, el libro está narrado en primera persona, pero mediante las voces de los dos protagonistas. Esto nos permite conocer los puntos de vista de ambos, lo que, en este tipo de libros que giran en torno a un triángulo amoroso, muchas veces se echa de menos.

La parte negativa para mí han sido precisamente los protagonistas, en especial el masculino. Ridge se nos presenta como un chico guapísimo, dulce, leal y generoso, que lo único que hace es preocuparse por los demás. Sin embargo, a mí me ha parecido todo lo contrario: egoísta, hipócrita y manipulador. A Syidney, en realidad, apenas la he podido conocer, más allá de las dudas que muestra respecto a sus sentimientos hacia Ridge. En ocasiones parece que es fuerte y sensata, pero a continuación se muestra débil, manipulable e igual de hipócrita que él. Vamos, que me ha sido imposible empatizar con ninguno de los dos.

Por suerte, estos dos están acompañados de una serie de personajes secundarios que me han parecido mucho mejores que ellos en todos los sentidos. Así que me he quedado con ganas de conocer mejor a Warren, Maggie, Brennan y Bridgette, que han sido los que de verdad me han animado a continuar con la lectura.

Y, bueno, he de decir que el final tampoco me dejó tan mal sabor como esperaba. No quería que terminara así pero, dentro de lo malo, me ayudó a acabar la lectura con un recuerdo mucho más agradable de lo esperado.

Así que, aunque los protagonistas de Tal vez mañana no me han dejado disfrutar de la novela, creo que lo volveré a intentar con esta autora más adelante, pues su estilo y sus personajes secundarios me han dejado entrever que puedo encontrar otros libros de ella que sí sean para mí.

—Opinión de Inés Díaz Arriero—

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