Me gustaría que nuestro juego actoral nazca del placer de estar en escena y que aprendiesemos a compartirlo con el público. La commedia de las equivocaciones es un canovaccio de lujo, donde las situaciones rocambolescas permiten y fomentan el juego del actor, la imaginación, el  onirismo y la risa.

El trabajo de máscaras nos puede ayudar a recrear ese ambiente de misterio con el que Shakespeare envuelve su comedia, situándola en un lugar exótico y desconocido para un escritor nórdico del Siglo XV, aunque por lo que podemos apreciar por las localizaciones de sus obras, enormemente atractivo y sugerente.

Pero la commedia no son sólo máscaras, es duende, chispa, complicidad, amor por el público, es espíritu de juego y sentimiento a flor de piel.

La commedia es teatro “total”, teatro en estado puro. Y eso es esta Comedia de las Equivocaciones, una celebración de la torpeza del ser humano, de su testarudez y su ceguera.

¡Vivan los errores!



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