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OPINIÓN DE MAGNOLIA DE ANTONIO CANTOS

Una comedia romántica sobre la crisis de la mediana edad y de cómo nuestras decisiones marcan nuestro futuro.

Una inesperada tormenta de nieve ocasiona el reencuentro de Elena y Quino después de más de 20 años, momento en el cual decidieron terminar su relación universitaria; esa situación les cambiará la vida. Elena se ha mantenido fiel durante todos estos años a su rollo hippIe de izquierdas, mientras que Quino se ha convertido en un empresario predecible y conservador. La noche dará lugar a risas, bromas, recuerdos y alcohol; mientras Elena y Quino reviven el pasado, que esconde más sorpresas de las que se habrían imaginado, y un presente que ninguno de los dos podría haber previsto.

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Magnolia con una dramaturgia de Steven Dietz, adaptación de Rubén Coca y dirección de Antonio Cantos es una obra a la que sigo dándole vueltas en mi cabecita loca.
Cuando salí de verla corrí a ver en el lenguaje de las flores, lo que representaba y lo que significaba la Magnolia, ya que intuía que este nombre no sólo es especial para el personaje de Elena, sino que tenía algo oculto a los ojos de los espectadores y no me equivocaba, pero os animo a ver la obra y descubrir de lo que os hablo.
Lo primero que destacaría es el gran trabajo actoral por parte de Marina Muñoz y David Villanueva, ya que es difícil mantener el ritmo, la tensión, los silencios y cambiar el tono de la obra de forma natural y realizar las transiciones de tal forma que el espectador no acuse un cambio muy brusco.
Me encantó la forma en la que Elena y David son capaces de llevar a sus personajes de un extremo a otro y cambiando de tema de forma sutil para que luego puedan retomar esas preguntas que quieren hacerse desde hace años.

Elena (Marina Muñoz) es un pájaro libre, pero sin alas. Es de esos personajes con los que empatizas, con los que te sientes identificado y te encanta su forma de ser, de pensar, pero con la que sufres sin saber la razón exacta.
Quino (David Villanueva) es toda una caja de sorpresas y si Elena guarda demasiadas cosas en su interior, pues este personaje parece tener todo controlado, encajado...
Como habéis podido intuir tenemos unos personajes tan diferentes entre ellos que te preguntas ¿llegaron a estar juntos? 
Esto es lo bonito de esta historia y una de las partes que más me gusto y es el poder mirar hacia el pasado y reconciliarte con él.
Mientras escribía la obra (se me acaba de venir esta reflexión) la trama transcurre en un aeropuerto y en estos lugares suceden un montón de cosas tales como: reencuentros, despedidas, idas, venidas... Un montón de acciones, pero que Quino y Elena se encuentren en este espacio, atrapados por una tormenta de nieve es algo metafórico o para mí lo es. Creo que los aeropuertos son de esos lugares especiales en los que te rompen el corazón, te lo arreglan o vas para encontrarte a ti misma, ya que comienzas una nueva vida.

Elena y Quino se miran por primera vez con una mirada de tanteo, de desconocimiento y es triste, puesto que se conocen desde hace veinte años, pero no haber hablado las cosas en su día pueden acarrear este tipo de situaciones incómodas, pero para eso entra en juego esos diálogos tan inteligentes, tan sarcásticos, tan hirientes, tan balsámicos...
Me he enamorado de Magnolia por su sencillez, pero por su profundidad y complejidad a la hora de tratar el amor en una edad madura.
Es una obra que no invita a soñar, nos invita a recapacitar sobre nuestros sueños en la juventud, adolescencia y los miedos que nos impiden cumplirlos. 
Esta producción te invita a recapacitar sobre la vida y como puede cambiar en un pestañeo, pero sobre todo es un road trip catártico de los que me gustan a mí, porque muchas veces no ponemos etiquetas a cosas importantes y el no hacerlo implica malentendidos, dolor...

Conocía a Marina Muñoz y siempre he pensado que es una actriz con una capacidad asombrosa de cambiarse de piel con cada personaje que hace. Lo mismo te está diciendo una frase llorando y sientes su dolor o si está alegre en otra escena, pues lo notas y eso es algo que me encanta de ella.
Desconocía a David Villanueva y me ha sorprendido muchísimo, ya que el personaje de Quino puede parecer sencillo, pero su complejidad se esconde en mantener ese hermetismo, esa fachada que esconde y cuando le apretan un poco, pues nos sorprende y vuela alto.
En la obra se tratan temas delicados, pero se tocan con gran sensibilidad.
Puede que al principio os desconcierte y penséis ¿qué pasará con estas dos personas? ¿qué les ocurre?
No os preocupéis forma parte del juego de la obra, que las casualidades bonitas o esa Serendipia nos envuelva y para que esta magia se forme de manera natural, poco a poco se irán desvelando todas incógnitas.
Otra idea se me acaba de venir a la cabeza y es que una tormenta de nieve, al igual que aparece se va y la nieve desaparece con el calor, pues he vuelto a sentir otra metáfora. Conforme los personajes van contándose todo, como que esta va desapareciendo.
Os recomiendo que vayáis al teatro sin leer la sinopsis, ya que yo dejé de hacerlo y veo la obra con otros ojos, de distinta manera y Magnolia es para verla sin saber nada y que os sorprenda.
Muy recomendada.

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