Dicen que el dolor nos hace más fuertes, pero poco se cuenta del camino que hay que andar para armarse y seguir viviendo después de una pérdida que cambia para siempre nuestra manera de ver el mundo. Nora es una mujer de cuarenta años que ha perdido a Maurice, el hombre que fue su marido y el padre de sus cuatro hijos. Viuda y con escasos recursos económicos, inmersa en el aire provinciano de una pequeña ciudad irlandesa a finales de los años sesenta, la mujer usa su inteligencia para mantener el hogar y gobernar ese amor que aún le queda y las emociones ambiguas que van asomando sin pedir permiso. Lo que nos ofrece Colm Tóibín en esta ocasión es mucho más que un retrato de cuerpo entero: Nora crece en cada página de esta espléndida novela, cambia según el momento en que el lector se acerca a ella, incluso se diluye a ratos para luego volver con más fuerza. Maurice también está ahí, con los amigos y los hijos, y juntos forman un paisaje humano iluminado por la compasión y la ternura. Nora Webster: una mujer, una novela y una muestra del talento de uno de los mejores autores del siglo XXI.

Leer a Colm Tóibín, es como si te dan el mejor beso literario que jamás te hayan dado, poder sumergirme de nuevo en un libro de este autor irlandés es introducirme con los personajes, ser parte de la historia sin que ellos lo sepan.
Observo a los personajes de los libros de este autor siempre como si fuesen amigos, y en esta ocasión no ha sido para menos.

Nora Webster, ha llegado a mí cuando menos lo esperaba, cuando me necesitaba encontrar a mí misma, y ha sido como un balsamo.
Conocer a esta mujer a finales de los años sesenta y como afronta su viudedad con dos hijos que están creciendo y dos hijas ya mayores ha sido fascinante.
Me he visto junto a Nora, paseando por las calles de este pueblo, me he visto practicando canto con una mujer un tanto peculiar, me he visto vendiendo la casa en que tan felices pasaron las vacaciones pero que tanto duele la perdida de Maurice.

Esta novela es fabulosa, es delicada, es simplemente maravillosa. Colm, retrata a la perfección no solo al ser humano y en este caso a Nora Webster y las distintas fases por las que pasa, sino que es capaz de acercarse a las costumbres irlandesas sin hacer que la novela se entorpezca para nada, de hecho son las partes que más adoro, el sabor de "hogar", como empezaron los problemas con Irlanda del Norte.
Este autor no se corta a la hora de criticar, no tiene pelos en la lengua como el personaje de Nora.

Creo que Nora Webster, es el fiel retrato de una mujer del siglo veinte, que lucha por salir adelante, con la que quisiera salir a tomar algo, con la que hablar de cualquier cosa sabiendo que es una persona leal.
A la par de ver a Nora como mujer trabajadora la vemos como madre, como hermana...Es que vemos muchas facetas de esta mujer, cada vez más asombrosa y es que esta novela superarla en este 2017 va a ser difícil.

Me encantan las descripciones de los paisajes que hace Colm, y también me encanta como describe los sentimientos que se esconden en el alma.
Nora Webster, no puedo decir más de ella, y tampoco puedo contaros más cosas de la pluma de Colm Tóibín,  la cual conocí con la novela Brooklyn y ahora seguí con esta.
Estoy actualmente leyendo otra historia de él, y cada vez me deja más perpleja, no tener en cuenta a este escritor y pasar de sus libros es el peor error que podéis cometer.
Adoro a Colm y espero decirle algún día lo que me ha aportado y lo que es poder leer algo de él.

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