«Lo que vas a leer ahora es la historia de lo que salió mal. No solo recientemente, después de la cena de Nochebuena, sino de todo lo que ha salido mal en mi vida, que en los últimos años ha sido todo. Vivía bajo la impresión de que podía escaparme de ello pero al final no ha sido así.» La vida de Laura no es fácil. Cuando su hermano murió súbitamente dos años atrás, su mundo se hizo añicos. Entonces empezaron las visitas al psicólogo, las píldoras, la sobreprotección de sus padres y, lo peor de todo, el bullying en la escuela. Sin más amigos que Javier, el mejor amigo de su hermano, ni ganas de volver a una casa que se le cae encima, Laura se refugia en la biblioteca cada día después del colegio. Los libros se han convertido en la mejor compañía hasta que, un día, Laura coincide con un chico en la biblioteca y se enamora perdidamente de él. Alexei parece el chico perfecto: es guapo, es hijo de diplomáticos, estudia para ser piloto de avión, le apasionan los libros tanto como a Laura y, sobretodo, parece que también se ha fijado en ella. Sin embargo, Alexei guarda un secreto que no se atreve a compartir con Laura...

Un libro realmente maravilloso, donde la cruda, dura y fría realidad se topa con la soledad,la crueldad y la invisibilidad.
Pero a la par, todo está unido por una sensibilidad exquisita, por unos personajes tan insignificantes que ante las adversidades se crecen, una historia llena de humanidad cuando menos te lo esperas y de quien menos te lo esperas.
Con una trama tan inspiradora como dolorosa, donde las calles de Madrid y de otra ciudad que no desvelaré juegan y son unos personajes clave de la historia, nos hayamos ante dos personas invisibles, que con solo mirarse, se transforman en estrellas fugaces.

Anochece en los parques, es tan triste como un "siempre nos quedará...", tan positivo como cuando Elliot encuentra en E.t a un mejor amigo, o como cuando Elizabeth conoce a Mr Darcy en Orgullo y Prejuicio.
Perdonad que haga tales alusiones al cine y la literatura, pero alguna de las cosas que digo es como me sentí al leerlo.
Escrito con gran mimo y delicadeza,  Ángela Armero , nos deleita con una historia que no sabes ni como empieza, ni como termina, porque de guiarnos hasta ese final se encargaran Alexei y Laura, porque creo que ellos han sabido guiar a la autora hasta dar forma a este libro.

Lo que digo arriba es solo una pequeña conjetura, pero no se si habéis tenido a veces esa sensación, de que los personajes cobran vida, de que van creciendo poco a poco y que son ellos quien te guían a través de las páginas y que le han enseñado a la autora de alguna manera como continuar o como acabar, pues es lo que me ha pasado a mí.
Hace mucho que no me deleitaba con un final como el de Anochece en los parques , un final agridulce pero perfecto, un final sin prisa pero sin pausa, que se nota como la autora se tomo su tiempo para poderlo cerrar todo de forma perfecta.

Alexei y Laura, son los protagonistas, aunque os diré que cuando comencé a leer el libro, pensé que Alexei, era solo un mero personaje que se perdería por el camino, y al encontrarme con la sorpresa de la mitad de la novela, me percaté de que Ángela, se había estado guardando un as en una manga o simplemente había estado esperando el instante perfecto.
Me gustan las novelas que te hablan de nuevas y viejas oportunidades, de sueños y no de pesadillas, de bellezas ocultas que están en el interior de esos personajes que apenas hablan o son silenciosos,
adoro los libros con la literatura como fuente de inspiración para una conversación o un diálogo.
Pero lo que más me gusta encontrarme en un libro como Anochece en los parques, es que Ángela Armero,  ha sido capaz de contar o narrar una historia, ante un "turista" llamémosle así, y que ese turista, quiera volver a ir a esa ciudad o que quiera volver a repetir de nuevo con tu pluma y con tus increíbles dotes narrativas.


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