La película es el retrato de un agricultor y su familia de un pequeño pueblo de la Ribera del Duero, en el norte de Castilla, luchando en tiempos de crisis. También es un homenaje a la dignidad, a las cosas sencillas, a la naturalidad y a la refrescante rebelión de la sabiduría vital












Es descorazonador ver la vida de un humilde agricultor en España, luego saldrá en televisión, fulano o mengano del gobierno diciendo que la agricultura recibe ayudas, que si la agricultura va mal.
Viendo este documental que está situado en la Ribera del Duero, te das cuenta de que no es oro todo lo que reluce y que en más de la mitad de las ocasiones el agricultor pierde dinero o solo recupera el dinero que puso para las semillas.
También te das cuenta de que demasiados pueblos de Castilla están deshabitados o casi, porque el lugar elegido por el director  Günter Schwaiger tiene 300 habitantes y aunque cuando llega el verano se multiplica la población, vas viendo según pasan los minutos que más del 60% es gente mayor, de la tercera edad y los jóvenes del lugar, están desempleados o sueñan con irse de ahí.
Con la ganadería, agricultura....No se vive, prueba de ello, lo que es narrado por la madre de familia, que sino es por ella, que es enfermera y es la que lleva un sustento fijo, no sabrían que pasaría.
Un pueblo con sabor a añejo, a vino, a patata, a maíz, a remolacha, son algunas de las cosas que nos muestra el director, estación a estación, paso por paso, para que nos demos cuenta de que no es un campo de rosas y que no todo el mundo se puede permitir el lujo de cambiar el tractor, cambiar el sistema de regado....
En un lugar como un pueblo o una aldea en donde las personas son mayores, también la memoria tiene patas, y son capaces de recordar donde fusilaron a sus familiar, que paso con fulanito o venganito, creo que es el sitio perfecto para ponerte a escuchar con estas personas frente a una hoguera historias durante todo un día o durante toda una semana.
Pero nosotros valoramos poco no solo la historia de nuestro país, también solemos pasar de recuperar estos lugares sin apenas habitantes, pero con una riqueza inmensa y una comida muy rica.
La vida del agricultor se rige por hacerlo todo bien, no valen medias tintas, ni hacerlo mal, porque un error de puede causar un daño económico desorbitado e irreparable, por lo que es una dura tensa, en la que no te puedes relajar ni un ápice.
Desde que el mundo es mundo es un largometraje sincero, sin pelos en la lengua, como la vida misma , sin tapujos, sin tiritas.
Es una mirada valiente a esas personas que ponen en nuestra mesa la remolacha o el maíz que consumimos, pero no nos damos cuenta de lo que hay detrás.
No es un documental cualquiera, en un pueblo cualquiera perdido de la mano de Dios, creo que el director ha realizado la elección acertada, no solo por el lugar, también por la familia que ha seleccionado para formar parte de Desde que el mundo es mundo.

Cuando terminas de ver la película, ya les has tomado un cariño enorme.
-Agradecimientos a Violeta

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