Una tormentosa noche de verano, Olive y su mejor amiga, Rose, empiezan a perder cosas. Al principio se trata de objetos sin importancia, pero pronto se darán cuenta de que Rose ha perdido algo mucho más íntimo, algo de lo que no está dispuesta a hablar; y Olive percibe a su mejor amiga cada vez más distante.
Más tarde comienzan a aparecer por el pueblo las seductoras páginas del diario escrito por una chica llamada Laurel, y Olive se topa entonces con tres misteriosos desconocidos: Ivy, Hazel, y su hermano gemelo, Rowan.
Cuando el nuevo grupo de amigos descubre el libro de hechizos, todo cambia. Sus desgastadas páginas están llenas de hechizos para conjurar todo aquello que se ha perdido, y piensan que quizá esta podría ser la oportunidad de encontrar lo que cada uno de ellos necesita.
A menos que haya cosas que nunca deberían ser encontradas… 



Ya está. Confirmado. Moïra Fowley-Doyle me ha enamorado perdidamente. Con su anterior novela, La temporada de los accidentes, ya había comenzado a cautivarme, pero ahora mismo creo que estoy completamente unida a sus historias y no voy a poder escapar de ellas jamás.

El libro de hechizos de lo perdido y lo encontrado nos cuenta la historia de Olive, pero también de Rose, de Laurel, de Ash, de Holly, de Rowan, de Hazel y de Ivy. Desde la noche de la fiesta anual del pueblo, todos ellos han empezado a perder y encontrar cosas, algunas triviales y otras con mucho valor.

Es una novela coral, contada por varios de los personajes en primera persona, a través de sus voces o de lo que escriben en páginas de papel que no deberían haber sido leídas por nadie. Y debo decir que la autora ha hecho un trabajo sublime entrelazando las vivencias de cada uno de ellos de modo que al final todo encaja.

Toda la historia tiene ese ambiente oscuro y siniestro que parece ser ya un rasgo característico de la pluma de la autora. La trama se sitúa en la línea exacta que hace de frontera entre la realidad y aquello que solamente existe dentro de nuestra mente, por lo que en muchas ocasiones ambos lados se fusionan y confunden al lector, que ya no es capaz de distinguir en cuál de ellos se encuentra. Y, aun así, todavía le queda espacio para tratar temas serios e importantes de la vida real y cuestionarse cómo cualquier tipo de pérdida puede afectar a nuestra vida.

Los personajes son un claro ejemplo de diversidad en todos los sentidos. Y esto para mí es otro de los puntos fuertes de la novela, no solo por el hecho de aparecer reflejado en una novela destinada a un público joven, sino por la naturalidad con la que se hace, sin dar explicaciones, sin cuestionarlo en ningún momento. Como debería ser en la vida real, vamos.

La verdad es que en este caso no tengo nada negativo que decir. Es que hasta la edición del libro es perfecta, porque acompaña en todo momento a la historia.

Para mí ha sido un cinco estrellas absoluto, sin peros. Una de mis mejores lecturas del año.

—Opinión de Inés Díaz Arriero—

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