Manuela, una actriz que ha vivido tiempos mejores, recibe la visita de Alberto, que intentará venderle una colección de libros. Pero en esa particular visita, Alberto recibe una misteriosa llamada que amenaza su vida y a pesar de no conocerle de nada, Manuela le ofrece su casa como escondite. Una convivencia que será difícil de mantener debido a las extravagancias de Manuela y las intenciones de Alberto. Una comedia sobre el cine y los sueños rotos… ¿Quién no se volvería loco cuando sus sueños no se cumplen?









El escritor y la musa, es una obra de teatro que podéis ver todos los jueves en La escalera de Jacob en Madrid.
Destila originalidad y en un espacio tan limitado como el del teatro, el director ha jugado muy bien los recursos que esté le ha dado y cada lugar y cada detalle está cuidado mucho e incluso la mente del espectador hará el resto, agrandando el espacio de la obra.

El ritmo es algo difícil de mantener y este no decae en ningún momento, es alucinante como dos personajes solos, pueden tener al espectador en vilo, hacerlos reír y también darnos una lección no solo de vida, de muchos aspectos, que puede que pasen desapercibidos cuando se dicen en un momento determinado pero luego la mente hará "click" y lo entenderéis.

Los diálogos, son ingeniosos, divertidos y hasta algunas veces son un verdadero ¡Zas! en toda la boca, sin caer en cosas obvias o en repeticiones. 
Roberto Martín, ha cuidado mucho, que dichas conversaciones que tienen lugar, entre los protagonistas, el espectador no pierda el interés y que tampoco se pierdan ni una sola palabra.
Los guiños a la cultura cinematográfica son constantes, también a la actualidad y al pasado , pero todo unido con un exquisito gusto y con gran inteligencia.

Te ríes con el escritor y la musa, porque te sale de dentro, no es como a veces que te ríes porque todos empiezan a reír, te hace gracia y el humor inteligente tiene parte de la culpa, de que desde que empieza hasta que terminas estés esbozando una sonrisa o partiéndote de risa.
No os quiero desvelar nada, ni tampoco dejaros sin saber más cosas interesantes, pero es una obra que merece ser vista y que el espectador la juzgué, pero también es verdad, que a veces las obras pequeñas y con pocos actores como en este caso, son con las que más disfruto.

No puedo dejarme en el tintero a los actores encargados de dar vida a Manuela y Alberto, realizan un papel fabuloso y se benefician del tandem perfecto que forman.
Aunque os tengo que confesar que Manuela, como personaje fascina desde el segundo uno, pero Alberto al final, es el que poco a poco te va ganando, es como una pequeña caja de sorpresas o como una cebolla, que lentamente se va abriendo al espectador.
Id a ver el escritor y la musa, sin leeros la sinopsis y sin saber nada de nada, así fui yo, porque tengo más que comprobado, que si vas con los ojos cerrados, la saboreas más.
Recomendada al 100%

1 comentario

  1. Penita estar tan lejos, que estoy segura que disfrutaría mucho con esta obra de teatro.
    Besotes!!!

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