Recuerdo que a principios del año 2005 vi la representación de “El retablo de las maravillas. Cinco variaciones sobre un tema de Cervantes” interpretada por Els Joglars en el Teatro Albéniz de Madrid. También recuerdo que quedé fascinado ante las situaciones, los diálogos, la complicidad y los ejercicios gestuales de un excelente cuadro de actores encabezados por Ramón Fontsere, al que por aquel entonces no conocía más que de oídas. 

Aquello me pareció un alarde de genialidad y de auténtico humor crítico independiente y atrevido pero a la vez elegante en donde lo clásico y lo contemporáneo concurrían con naturalidad. Encontré interesante que se utilizara la comedia partiendo de Cervantes para hacer una crítica a la hipocresía de la sociedad de ese momento. 


El lunes 19 de diciembre del año 2016 vi la representación de “Tiempo” –Jorge Sanz, escrita por Quim Masferrer y dirigida por un Ramón Fontsere al que al menos como actor ya conocía. ¿Qué harías si te quedaran 90 minutos de vida? Se abre el telón, comienza la cuenta atrás y Jorge Sanz transmite sus auténticos pensamientos con la plena libertad que le otorga saber que pronto dejará de vivir. Y, si se dice que cuando hay poco que perder, es cuando más se arriesga, ¿cómo será arriesgar cuando no hay absolutamente nada que perder?


 “Tiempo” es el resultado de un trabajo complejo. Se trata de un monólogo muy bien interpretado por Jorge Sanz, pausado pero con interesantes cambios de ritmo; filosófico pero también divertido y corrosivo. El texto escrito por Quim Masferrer es brillante. La pantalla de cine que ocupa el fondo del escenario permite una serie de proyecciones que no tienen desperdicio. Y la coreografía corporal de Jorge está bien lograda. 


 A pesar de que la situación del personaje es verdaderamente dramática, en esta función el espectador se lo pasa estupendamente, porque en el teatro todo es mentira y nada es lo que parece. Aunque quizás la vida, especialmente la vida, también sea así. Ramón Fontsere logra con maestría extraer mordacidad y diversión en forma de rebeldía en lo que desde el principio resulta ser un acontecimiento trágico. Es sencillamente genial la consecución de hacer reír al espectador ante un tema tan dramático provocando hasta en tres ocasiones los aplausos del público durante la función.

 “Tiempo se representa los lunes en el Teatro Cofidís Alcázar de Madrid.

-Opinión escrita por Jaime Fernandez Palacios-

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